El home sharing o alquiler de viviendas para vacaciones es una de las prácticas de viaje más utilizadas de la actualidad. Aplicaciones como Airbnb, HomeAway, Couchsourfing, OneFineStay, Wimdu y FlipKey están en la mira tanto de viajeros como de economistas debido a sus bondades, aunque también por su compleja situación con respecto al pago de impuestos, que depende de cada país, y su impacto en el turismo tradicional.

Airbnb, presente en 192 países, es la plataforma más popular de home sharing . La compañía, fundada en 2008, surgió de la crisis hipotecaria de 2007 en Estados Unidos, que desató el colapso inmobiliario global. El resultado de estas crisis es la economía colaborativa de organizaciones como HomeAway.

La tendencia de home sharing es considerada una forma sostenible de hacer turismo ya que reduce los gastos de consumo de energía y agua frente al de los hoteles tradicionales. Según Airbnb, su servicio en Europa contribuyó a ahorrar la energía equivalente de 566 mil hogares.

Un estudio de Global Business Association (GBA) indica que el alquiler de viviendas está permitido en una de cada seis políticas de viajes corporativos. Según la organización, las preocupaciones de quienes organizan los viajes de negocios son la seguridad (87 por ciento), la imprevisibilidad de las condiciones del lugar (61 por ciento), los depósitos no reembolsables (58 por ciento), las cancelaciones de último minuto (51 por ciento) y las políticas de cancelación estrictas (44 por ciento).

Recientemente el Ayuntamiento de Palma, en España, prohibió que durante el próximo verano se alquilen sitios de alojamiento en la ciudad. Quienes lo hagan serán multados hasta con 40 mil euros. La medida se enfoca en hacerle frente a las plataformas de home sharing .

España es uno de los países donde más se han hecho visibles los inconvenientes para aceptar a Airbnb.

En Madrid se vive una crisis inmobiliaria: la mayoría de los dueños de las propiedades han finalizado los contratos con sus inquilinos porque las plataformas de alquiler les ofrecen más ganancias. Esta situación, aunada al aburguesamiento de los barrios, hace que el precio del alquiler se encarezca. Se trata de una de las principales contradicciones de la economía colaborativa. En Valencia, Airbnb instó a sus usuarios a escribir a los políticos para defender el home sharing frente al proyecto de Ley de Turismo, “ya que las autoridades la consideran una actividad profesional, similar a la de las grandes empresas turísticas. […] Si se aprueba, miles de valencianos se enfrentarán a restricciones complejas y desproporcionadas para poder compartir sus hogares”.

La America Hotel and Lodging Association argumenta que Airbnb opera una industria de alojamiento pero no juega con las mismas reglas. La organización trabaja en una campaña de testimonios de personas que han tenido malas experiencias con las plataformas de alquiler.

En México el conflicto se solucionó más rápido. A partir del 1 de junio entró en vigor el gravamen del 3 por ciento por la prestación de servicios de hospedaje cuyo intermediario es Airbnb. “Durante 2016 Airbnb generó más de mil 500 millones de pesos y no venía pagando impuestos, lo único que hicimos es regular los servicios que ofrece la plataforma”, expresó Andrés Atayde Rubiolo, diputado y presidente de la Comisión de Hacienda de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).

El impuesto aplicado a los servicios de home sharing se destinará al Fondo Mixto de Promoción Turística de la Ciudad de México.

El 52 por ciento de los trabajadores de compañías en las que se ha excluido el ‘home sharing’ ha examinado ese tipo de alojamiento mientras que un 13 por ciento lo está haciendo actualmente.

Una investigación de Pew Research Center, realizada en 2015, reveló que las opiniones de los estadounidenses sobre el uso de los servicios del alquiler de viviendas. El 87 por ciento dijo que “es una buena opción para familias u otros que viajan en grupo”; el 85 por ciento aseguró que “es una buena manera para que los propietarios de inmuebles obtengan un ingreso extra”; el 53 por ciento considera que “es una mejor opción para viajeros que buscan aventura”.

Las respuestas revelan que, de menos entre la gente de Estados Unidos, la mayoría piensa que los servicios de home sharing son una buena opción para los viajeros que, por otra parte, dependen de factores como la edad y el presupuesto para que elijan hospedarse en un hotel o en un espacio compartido.

El home sharing es una opción de entre varias formas de alojamiento que tiene resultados diversos en el mundo. En México las negociaciones entre Airbnb y el gobierno de la Ciudad han sido exitosas. El caso español está más intrincado, ya que se relaciona directamente con el aburguesamiento de las ciudades, lo cual expulsa a los habitantes originales en favor de un turismo irresponsable.