El sector retail está viviendo un momento de crisis en toda la extensión de la palabra. No obstante, firmas como Zara, H&M o C&A se han visto especialmente golpeadas.

La razón no es otra más que lo insostenible de su negocio, tendencia que desde antes de la pandemia ya era visible, pero que ante la emergencia simplemente se agravó.

El fast fashion es insostenible

La premisa es apoyada por las recientes declaraciones emitidas por Pascal Brun,responsable global de sostenibilidad de H&M, quien en el marco de la segunda jornada del Fashion Ideas Forum destacó que “el fast fashion no es sostenible, por eso tenemos que cambiar”.

En este punto, el representante de H&M puntualizó que “la única forma en la que el fast fashion puede ser sostenible es siendo circular. Todavía no estamos ahí, pero tenemos que poner todos nuestros esfuerzos en eso”.

Estas declaraciones llegan en un momento histórico para la firma de moda, misma que reportó pérdidas importantes e históricas durante el último trimestre.

El que es considerado el segundo grupo de moda más grande en el mundo, sólo por detrás de Inditex, contabilizó pérdidas (antes de impuestos) por 695 millones de dólares entre marzo y mayo, frente a un beneficio de de 5 mil 900 millones de dólares un año antes.

Con estos resultados, las acciones de H&M en Estocolmo cayeron mas del 4 por ciento, con los que el valor de sus papeletas lleva una perdida acumula de 27 por ciento en lo que va del año.

El rol de la generación Z

La urgencia del fast fashion por sumarse a la economía circular es prioritaria para conquistar a la generación de compradores del futuro, quienes tienen una ideología particularmente contraria a lo que la moda supuso para los compradores de mayor edad y que profesan un especial apego a la economía circular.

Hablamos de la generación Z como un grupo de shoppers que buscan que las prendas tengan la mayor vida útil posible antes de ser desechadas.

En la era post-cronavirus la premisa cobrará importancia para todas las generaciones. Bien por la débil económica que quedará luego de la epidemia así como por la sensación de fragilidad sobre el bienestar, la gente intentará ahorrar más, mejorar con pocos recursos su calidad de de vida y adoptar hábitos, en general “low cost”.

Si bien los millennials seguirán comprando pocos productos, la demanda ahora estará en que estos duren más, al tiempo que sean responsables con el medio ambiente y la sociedad.

La tendencia ha sido leída por gigantes del sector minorista. Por ejemplo, Walmart anunció que estableció una asociación estratégica con thredUP, plataforma de e-commerce que se especializa en moda de segunda mano.

El necesario cambio

Sumarse a la tendencia de la manera más rápida posible y con el mayor grado de presión será vital para reactivar un sector que está sumamente herido.

Un reciente reporte de GlobalData, revela que el gasto global en la industria minorista caiga un 3 por ciento durante 2020, equivalente a aproximadamente 549 mil millones de dólares.

En ese sentido, vale la pena citar datos del US Census Bureau, los cuales advierten que la categoría con la caída más fuerte en ventas ha sido la de ropa y accesorios, con una contracción de ventas de 78.8 por ciento; seguida de electrónicos, que ha tenido una contracción en ventas de 60 por ciento; mientras que la categoría de muebles y accesorios para el hogar ha visto una contracción de 58 por ciento.

SUSCRÍBETE AL CONTENIDO PREMIUM POR TAN SÓLO $299