¿Qué son los ‘haters’? 3 consejos para lidiar con ellos en las redes sociales

Las redes sociales son como la vida misma. Hay quienes estarán de acuerdo con lo que expresas y otros que no. También los hay quienes, de manera inexplicable, te odiarán y, por ello, olvídate de la crítica constructiva, pues, en su lugar, atacarán con comentarios destructivos y difamatorios, buscando hundir tu reputación online. ¿Te suenan? Enhorabuena, tienes un hater.

Notas relacionadas:
Pacharán Zoco transforma “haters” en las redes sociales en “lovers”
El fenómeno del “hate-waching”: 3 definiciones para entenderlo
3 comportamientos molestos que debes evitar en redes sociales

Los haters son “odiadores” profesionales que, sin que entremos en las causas, publican comentarios ofensivos y hostiles en las redes sociales o blogs de las marcas. Se trata de un fenómeno que, igual que los lovers, ha aparecido con las nuevas tecnologías y que, en ciertas ocasiones, puede resultar muy molesto para la marca. No en vano, si cuentas con una presencia online en crecimiento, es posible que tarde o temprano te toque enfrentarte a uno (o varios).

Es muy importante que no confundas a un hater con un usuario simplemente cabreado. Te damos tres recomendaciones para lidiar con estos internautas odiadores.

1.- Ignorarles. Puede resultar obvio pero también efectivo, según explica Derek Halpern, fundador del portal Social Triggers. “¿Vienen a tu web a acosarte? Banéalos”, apunta. Piénsalo: es tu sitio, no una democracia, puedes hacer lo que quieras. “Cada segundo que pierdas lidiando con un hater, es tiempo que podrías haber invertido en hacer a un cliente más feliz”.

2.- Tratarles de manera profesional. Con sus ataques, un hater está deseoso de que su contrincante se ponga a su altura para desprestigiarle. Si le tratas de manera correcta y profesional y ofreciendo soluciones, se acabará aburriendo y buscará a otra marca a la que molestar.

3.- No disculparse. Si un hater se acerca a una marca con negatividad y con críticas destructivas, no caben las disculpas. Si realmente quiere escuchar un arrepentimiento, su tono, sin duda, hubiera sido mucho más respetuoso.