• De acuerdo con la investigación, muchos de estos productos prohibidos incluso tenían el distintivo Amazon’s Choice

  • Según Repricer Express, la compañía de Jeff Bezos tiene alrededor de 12 millones de productos disponibles

  • En cifras de Statista, el mercado del ecommerce alcanzaría los 4.8 billones de dólares para 2021

Para las compañías de tecnología, operar con contenido generado por los usuarios es un riesgo. En parte, permite a empresas como YouTube y Facebook crear grandes negocios sin invertir mucho en contenido propio. Al mismo tiempo distribuir recursos y productos sobre los que no se tiene un control real puede dar lugar a significativos problemas y controversias.

Amazon lo está aprendiendo a la mala. Según el Wall Street Journal, miles de productos en la tienda de Jeff Bezos están prohibidos, son peligrosos o son considerados inadecuados para su venta. Al menos cuatro mil 152 objetos no cumplen con las reglas que han establecido las agencias federales de Estados Unidos (EEUU). 157 de dichos bienes incluso fueron prohibidos explícitamente por la misma plataforma, pero están a la venta de todas formas.

¿Es posible luchar contra productos, contenidos y servicios ilegales?

No es la primera vez que una marca es cómplice, accidental o intencional, de algún delito. Un gran número de compañías han cometido plagio del trabajo de agentes menos conocidos. Otras plataformas tecnológicas en anteriores ocasiones se les ha acusado de interferir con procesos federales. También se ha visto cómo algunas empresas se han involucrado con la administración de justicia gracias a sus productos y servicios, con resultados mixtos.

La circulación de productos, servicios y actividades ilegales en plataformas digitales es una realidad. Según el Digital Citizen Alliance, buena parte del público cree que las redes sociales y mercados en línea están siendo inundados de agentes maliciosos. En Canadá, algunos reguladores creen que se debería forzar a estos agentes a luchar activamente contra estos incidentes. En Europa, aunque se tienen guías claras, todavía no son legalmente vinculantes.

Reducir la circulación de productos ilegales debería ser una prioridad para cualquier sitio web. Estos incidentes, cuando salen a la luz, contribuyen a empeorar la reputación de marca. Por otro lado, es prácticamente imposible que se eliminen estos contenidos con 100 por ciento de efectividad. Parece que, en efecto, la mejor opción es solo hacer el mejor esfuerzo y solo disculparse cuando algo se sale de control.