Guía para hacer propósitos efectivos de Año Nuevo

Saber determinar qué metas quieres lograr el próximo año y tener claro como las vas a lograr es indispensable para incrementar tus posibilidades de conseguirlas.

Establecer adecuadamente los propósitos personales es tan importante como las metas u objetivos profesionales, ya que una persona sin un sentido personal bien definido es mucho más propensa a sufrir afecciones en su estado de ánimo, motivación y resiliencia, resultando al final en una pérdida de rendimiento y productividad a nivel general.

La falta de enfoque sostenido, abordar objetivos desde una perspectiva errónea, diluir la energía en metas de bajo retorno o definir propósitos desde estereotipos sociales son algunas de las causas que minan de forma seria y, en muchas ocasiones, definitoria la viabilidad de conseguir lo que quieres.

No es de extrañarse ya que muchas personas están acostumbradas a realizar propósitos de “año nuevo”, casi de manera automática, porque “es lo que toca” y porque es la manera que conocen para lograr algún anhelo o deseo desde su incapacidad para determinar la forma en que lo quieren conseguir.

“Desear algo” no es un propósito y esta es una de las principales razones por las que una gran cantidad de personas no logran lo que se proponen. Los propósitos efectivos, generalmente están alineados con una intención profunda, con un sentido personal basado en lo que nos apasiona y son “trabajados” sistemática y sostenidamente por un ejercicio constante de la atención y la voluntad.

Hay que romper los clichés de los propósitos de año nuevo. Temas como bajar de peso, viajar, ganar más dinero o conseguir un mejor empleo son propósitos con un altísimo nivel de deserción y un bajísimo nivel de logro. Gran parte de estos propósitos se hacen desde deseos que yo llamo en “bruto” los cuales pasan por pocos filtros para evaluar su estructura, viabilidad, beneficio real y forma en la que se piensan conseguir. Por otro lado, tampoco importa que tan auténtica sea una intención, ya que, si no se sabe plantear e inducir el cambio deseado de forma concreta, el resultado no llevará a ningún lugar.

A continuación, propongo 4 bases fundamentales que te ayudarán a trazar de manera diferente tus propósitos y potenciar las posibilidades de lograr lo que te propones al comenzar un nuevo ciclo:

DETERMINA LO QUE QUIERES

Es cierto que, para ir a algún lugar, lo más importante es saber a dónde quieres llegar. Pero en primer lugar debes estar seguro si realmente quieres llegar a “ese lugar”. Te dejo unas preguntas: ¿Realmente sabes lo que quieres? ¿Por qué te propones lo que te propones?

Para evaluar lo que quieres para ti, hay que ir más allá de la rutina de los “propósitos de año nuevo”, hay que hacer introspección, un análisis profundo. Al hacer esto, es probable que encuentres que varios de los propósitos que querías, son la idea o el concepto de alguien más y que la adoptaste como propios. Si este es el caso, es muy probable que inconscientemente deseches el propósito porque no es algo que realmente “resuena” con tus “verdaderos intereses” o con tu esencia.

Así pues, es muy importante no irse directo a los clichés (dinero, peso, éxito, status, social, etc.) sin razonarlo. Recuerda que entre menos significado profundo (intención) tenga un propósito, más fácil será perder el foco del mismo y fracasar en su consecución.

OPTIMIZA TUS RECURSOS

Para lograr cambios siempre requerirás del correcto uso “dos materias primas”: 1) Tu energía 2) Tu tiempo. Energía la traduzco como la fuerza vital que inviertes en las cosas que realizas, mientras que el tiempo, es la cantidad de momentos/atención que le dedicas a cada cosa y el cual, hay que dividirlo entre todas las actividades profesionales, personales, familiares y sociales que tienes.

Es súper importante que conozcas tu propio “Ancho de Banda”. Si quieres abarcar demasiado y tu Ancho de Banda es “insuficiente”, fragmentarás tu energía/tiempo entre demasiadas cosas y al final terminarás mermado el arranque de las de mayor importancia y soltando las que consideres “menos relevantes” para tu “supervivencia”.

Cada propósito debe tener una intención clara y debe considerar la energía/tiempo que emplearás en su consecución. Recuerda que entre mayor sea el impacto en tu vida de un propósito, más resistencia se generará con el cambio y más energía requerirás para sostenerlo y lograrlo. Por lo que, es mucho más redituable hacer pocos cambios pequeños y duraderos en lugar de grandes cambios radicales.

ADOPTA UN PROCESO

La principal trampa de un propósito es que, al hacerlo propósito, es fácil caer en definirlo (inconscientemente) como algo ajeno a ti, que obtendrás desde el “exterior” y en un tiempo infinitivo. Analiza bien este concepto y te darás cuenta a que me refiero.

En la medida en la que planteamos un propósito como algo que no tenemos (queremos lograr), automáticamente estamos mandando un mensaje claro a nuestro subconsciente de que es algo que “falta” y que no se tiene. Nuestro subconsciente, trabajará automáticamente para sostener ese mismo concepto de carencia.

El principal ingrediente para lograr un cambio/propósito es la perspectiva desde la que se aborda. Es decir, definirnos a nosotros mismos de tal manera que el resultado natural sea (como consecuencia) el propósito que nos hacemos. Por ejemplo, el propósito no sería “bajar de peso”, sino autodefinirnos con un estilo de vida saludable, manteniendo nuestro a cuerpo y mente con ejercicio, descanso y alimentación saludable. El peso lo conseguiremos como consecuencia de lo anterior. Lo mismo pasa con el dinero, el trabajo, las relaciones interpersonales.

MAESTRÍA EN LA FORMA

En realidad, si hay algunos puntos importantes a considerar a la hora de hacer un propósito y subir el nivel de efectividad para conseguirlo. Hay que cuidar mucho el no meterse el pie antes de comenzar.

Para formular un propósito efectivo hay mantener el enfoque adecuado. Es decir, cuidar “desde dónde te paras” para conseguir lo que quieres. Para esto, hay que conceptualizar los beneficios o resultados que esperamos, pero como atributos que ya tenemos y que están en desarrollo. Integrar y trabajar un atributo/beneficio es mucho más efectivo que corregir una carencia/problema.

También es muy importante considerar que para formular tu propósito de manera efectiva es conveniente hacerlo siempre en tiempo presente, que sea personal y de manera positiva.

SABER SOSTENER

No importa que tan profundo quieras el cambio. Todo se puede. El único tema que considero importante mencionar es la capacidad de trabajar, la perseverancia y la paciencia. Es muy cierto que vivimos en una cultura en la que estamos acostumbrados a obtener todo rápido y queremos todo de inmediato. Los cambios siempre van a requerir tiempo y energía. Los cambios importantes son definitivamente una carrera de resistencia. La clave es que lo que vayamos definiendo y consiguiendo, lo sostengamos. Por esto es por lo que es mucho más efectivo hacer pequeños cambios escalonados, certeros, que podamos sostener, que sumándolos podamos obtener un cambio más significativo y profundo.

Te invito a que HUYAS de la rutina de pensar en las cosas que no tienes y que quieres, de los famosos 12 propósitos con las uvas y de hacer las cosas en automático. Es mejor hacer menos propósitos, pero llenos de intención y significado. Recuerda seguirme en Twitter en @carlosluer y siéntete en libertad de compartir tus comentarios. Nos seguimos leyendo por aquí.

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