Greta Thunberg, el nuevo ícono de las juventudes verdes

Lo cierto es que Greta Thunberg es una realidad que inspira a muchos a querer hacer algo por la defensa del planeta que habitamos y que es innegable que sufre por los serios descuidos de todos.

Hace algunos años los comunicadores teníamos esta frase como premisa: “El Medio es el mensaje”. Ahora en el siglo XXI, la frase que debemos usar es sustancialmente opuesta: “La persona es el mensaje”.

Tal es el caso del nuevo ícono de la juventud mundial que está ahora posicionada como la más apasionada luchadora social contra el cambio climático: Greta Thunberg.

Greta, con 16 años y originaria de Suecia, hija de artistas reconocidos de su país y con el síndrome de Asperger (trastorno del espectro del autismo), inició su activismo en septiembre de 2017, luego del verano más caluroso que haya tenido Suecia. Sus huelgas de los viernes se han vuelto especiales para la vida cotidiana de miles de jóvenes que ven en Greta al símbolo que busca cambios en la causa más emergente que se le presenta al mundo: el calentamiento global. Este tema es incuestionable. Todos queremos salvar al mundo de esta espiral que lo ha llevado a perder glaciares, a incendiar selvas, presentar subidas en los niveles de los mares y a contar con el aumento de temperaturas medias, lo cual indica que se necesita reducir, en el 2030, el 45 % de las emisiones de dióxido de carbono. En este terreno no se le puede rebatir nada a la joven europea. Tiene razón y debemos todos, no solo tomar conciencia de este efecto, sino ya hacer algo. Sin embargo, el análisis para nosotros los comunicadores y cabilderos sobre esta irrupción en la esfera pública internacional de Greta está en las formas comunicacionales con las que lleva a acabo su lucha.

Una de sus frase más fuertes se lee así: “La gente está sufriendo, la gente está muriendo, hay ecosistemas enteros que se están muriendo”.

“Mi mensaje hoy aquí es que estaremos vigilándolos, han robado mis sueños y mi infancia”, dijo Thunberg.

Con voz clara, palabras sencillas y poseedora de una prosa con tintes dramáticos, Greta ha captado la atención mundial y esto es relevante en un mundo carente de líderes emergentes que brinden esperanza.

Para una figura con estas características resulta lógico que tenga aliados, pero también fuertes adversarios; sus ideas provocan el delirio de las redes sociales, recriminando unos sus formas comunicativas, otros las verdaderas causas de su protagonismo, que la ubican representando a los corporativos de la industria verde y a los tanques de pensamiento que impulsan las estrategias para evitar el caos climático en el que nos encontramos.

Si esto fuera así, les preguntaría: ¿Qué corporativo dejaría pasar la oportunidad de apoyar a una joven líder que puede hacer llegar su mensaje al mundo entero?

Uno de sus opositores es nada menos que Donald Trump (opositor a la lucha contra el calentamiento global); recordarán, amables lectores, su sonada salida de las rondas de París que se enfocaban en estos temas, dejando claro su desinterés y uniéndose a los grupos negacionistas, afirmando que Greta es “una chica joven y feliz que espera un futuro brillante y maravilloso. Qué bonito”.

Por supuesto, ella, subiéndose a la intensa y saturada red temática, le contestó cambiando su biografía en twitter: “Una chica joven y feliz que espera un futuro brillante y maravilloso”.

Otros opositores la han comparado con los tenebrosos niños y niñas de la película Los niños del maíz (juventudes alemanas de la época de Hitler) y otros más apuntan que es demasiado joven para someterse a las presiones mediáticas.

Lo cierto es que Greta Thunberg es una realidad que inspira a muchos a querer hacer algo por la defensa del planeta que habitamos y que es innegable que sufre por los serios descuidos de todos. En cuanto a sus formas de comunicación consideramos que las irá afinando con el tiempo. En tanto su mensaje es poderoso y ha encontrado eco en el mundo que trata de salvar. Apoyémosla en esta tarea.

Nos encontraremos más adelante.