¡Gracias!, una palabra mal vista en el mundo profesional

En diferentes rubros y latitudes, dar las gracias por concretar una alianza o por lograr inversión puede ser una señal negativa

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Un reporte del Financial Times sostiene que agradecer a clientes así como al equipo de trabajo, ya sea por el esfuerzo realizado, por una asociación e incluso un consejo, puede ser una mala señal cuando se está al frente de un proyecto.

Ryan Caldbek, director ejecutivo en CircleUp, una empresa que invierte en startups, indica que dar las gracias puede ser activamente destructivo; en 2018 Caldbeck publicó en Twitter una lista de los errores cometidos cuando era un director ejecutivo novato.

El directivo sostuvo que fue un error enviar correos electrónicos de agradecimiento a inversores de firmas de capital de riesgo luego de conocerlos, puesto que la impresión que se daba era de estar “desesperado, no de ser cortés”, además de que había sugerido que su compañía no era tan atractiva en términos técnicos.

Y es que desde la perspectiva del inversor, las notas de agradecimientos son vistas como una señal negativa; “según ellos, Mark Zuckerberg y Steve Jobs no habrían enviado notas de agradecimientos ya que estarían muy ocupados, al tiempo que tenía múltiples opciones de financiamiento”, detalla el medio.

A pesar de que puede interpretarse como un hecho desafortunado y único en el mundo del capital de riesgo, es un factor que existe y que debe considerarse, puesto que no se trata de un hecho aislado que únicamente sucede en Silicon Valley, sino que la tendencia se replica en otras latitudes.

Desde el Financial Times se detalló que un magnate de la joyería envió un ramo de flores luego de que el periódico publicara una entrevista con él, lo que no causó una buena impresión en el reportero; otro dio cuenta de un millonario del negocio de la ropa quien envió una nota escrita a mano donde agradecía por el reportaje.

Esto provocó una sensación de desconfianza en los colaboradores del medio, ya que les dio una sensación de que los textos habían sido demasiado positivos, hubiera sido mejor no haber hecho nada.

Del mismo modo, aquellos que se encuentran en búsqueda de empleo deben tener cuidado al enviar una nota de agradecimiento a un empleados, ya que abundan las trampas para los incautos. No hace falta decir que se debe tener en extremo cuidado de asegurar que los nombres estén bien escritos, además de que los títulos sean correctos.

Sin embargo, el tono es vital. Una nota elaborada a la perfección que comienza con “Estimado tal y cual” podría estar bien para un banco, pero para una compañía tecnológica dirigida por jóvenes veinteañeros no resulta una opción; tampoco se trata de traspasar la barrera y comenzar con “¡Amigo!”.

Actividad infravalorada.

A pesar de que las encuestas aseguran que gran parte de los empleadores potenciales esperan recibir una nota de agradecimiento e incluso algunos rechazarán a cualquier candidato que no envíe una; también existen estudios que presentan datos en los que se mostró que las personas subestiman constantemente el placer que da las gracias le brinda al agradecido y sobreestiman la incomodidad que pudieran sentir los receptores.

Es así como nos damos cuenta que una buena acción puede ser catalogada de diferente forma; tampoco se trata de ser maleducados o irrespetuosos, sino de simplemente darse cuenta de que a nivel profesional, existen ciertos lenguajes que se dan por hecho y que no necesitan un refuerzo.