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La gentrificación de las marcas es una ruta viva

No todo es tragedia, las marcas se pueden reactivar y revivir, como lo hacen las zonas urbanas que antes nadie visitaba y ahora se convierten en puntos de encuentro.

El término y concepto de gentrificación refiere a términos de urbanismo, que significa hacer una transformación del espacio urbano, a la reestructuración o la rehabilitación para darle más “onda” o trend a un espacio que antes estaba olvidado y abandonado.

Es darle más “hype” a una espacio público o privado para darle más valor comercial y plusvalía mercantil en cuanto a bienes raíces.

¿Las marcas pueden tener un proceso de gentrificación?

Definitivamente, sí, porque las marcas y la comunicación de marca con su identidad envejecen con facilidad. Yo diría que en estos tiempos posmodernos, donde la información es mucho más efímera, más telegrafiada y poderosa, es mucho más fácil que las marcas y su comunicación se conviertan en vejestorios, pasen de moda. Sean viejas.

¿Por qué las marcas envejecen?

Envejecen en forma y en fondo. En cuanto a la forma, porque las tendencias visuales que están en la calle nos dan mensajes y estímulos en cada segundo. Estos mensajes visuales los vemos todos los días en la literatura (ahora cada vez más poco), en los memes de las redes sociales, en la señalítica (aeropuertos, calles, estadios, etc.) de las calles, con los artistas visuales, en la moda y en los medios masivos.

Con todos estos estímulos visuales, el ojo de los clientes se va entrenando y entonces los logotipos y las identidades visuales de las marcas van perdiendo relevancia frente al ojo entrenado de los consumidores. El reto de los directores creativos es mantenerse por delante de este desgaste masivo y lograr la diferenciación visual frente a todos los estímulos que aparecen frente a los ojos y oídos de los que nos levantamos todos los días a hacer lo que tenemos que hacer para comprar lo que compramos todos los días.

Las marcas se vuelven viejas en el fondo cuando dejan de evolucionar, de vivir los tiempos, de crecer juntos con sus clientes, de sensibilizarse con lo que pasa en su contexto, a su alrededor. Cuando se confían en el mercado, cuando dejan de dialogar por traicionarse a sí mismas, las marcas que dejan de ser congruentes pierden relevancia y prontitud. Entonces son unos vejestorios inservibles y las dejan de comprar, son como una especie de bodega olvidada, sucia y descuidada, con productos caducos que nadie quiere comprar.

Pero ¿Saben una cosa? No todo es tragedia, las marcas se pueden reactivar y revivir, como lo hacen las zonas urbanas que antes nadie visitaba y ahora se convierten en puntos de encuentro y reunión de jóvenes y de nuevas tendencias.

Lo que hace falta es regresar un poco al origen y rescatar lo que vale la pena del ADN de cada marca para recuperar lo esencia, y que las marcas resurjan en sí mismas, se vuelvan a poner de moda, en tendencia y sean novedad.

Hay muchos ejemplos, ¿tienen en mente alguno?

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