• De acuerdo con Microsoft, la automotriz con más patentes en conducción autónoma es Bosch

  • Casi 60 por ciento del mercado automotriz tradicional, en EEUU, está controlado por solo cuatro marcas

  • Se estima que, en los próximos seis años, la industria de vehículos autónomos crecerá en casi 40 por ciento anual

Todas las compañías de tecnología y automotriz están en una carrera por lanzar un vehículo comercial con capacidades de conducción autónoma. Parte importante de este proceso ha sido la creación de alianzas entre agentes del entorno. En mayo, Fiat Chrysler y Renault se unieron para enfrentar éste y otros retos técnicos y regulatorios. Volvo e Nvidia tienen una relación similar desde junio pasado. Incluso Uber cuenta con el apoyo de grandes jugadores.

Pero la nueva tendencia son, en apariencia, las iniciativas individuales. En un comunicado, Ford anunció la compra de Quantum Signal. La adquisición de esta startup de conducción autónoma llega un mes después que la automotriz anunciara una alianza con Volkswagen en la misma tecnología. Se espera que la adición permita avances en “en simulación en tiempo real, el desarrollo de algoritmos, robótica, detección y tecnología de percepción”.

Nuevas estrategias para conducción autónoma

Ford no es la única compañía que, en apariencia, se sale de la tendencia de desarrollar la conducción autónoma en equipo. Apple prefirió comprar, a precio de remate, una empresa en quiebra en lugar de cerrar tratos con alguna marca externa. Tesla, con todo y sus volátiles resultados, insiste en avanzar solo y a contracorriente del resto de la industria. También Waymo, con humildes mejoras incrementales, avanza poco a poco en su servicio comercial.

Tiene sentido por qué las compañías querrían llegar al final de la meta sin la ayuda de nadie. De acuerdo con MarketsAndMarkets, se espera que la conducción autónoma tenga un valor comercial global de 10 mil 573 millones de dólares (mdd) para finales de 2025. Si se toma como referencia la cuota de mercado de la industria automotriz en Estados Unidos (EEUU), ser el líder global en este multimillonario segmento traería ingresos anuales de mil 797 mdd.

De cualquier forma, quedan retos que es mejor abordar en equipo. Como señala ZDNet, uno de los temores más grandes de las automotrices es que la conducción autónoma genere demasiadas demandas y los lleven a la bancarrota. Asumir estos costos entre varios agentes reduce el riesgo.

Y, de acuerdo con el Capgemini Research Institute, es necesario crear un robusto ecosistema de servicios alrededor de la conducción autónoma para hacerla comercialmente viable. Algo que ninguna automotriz puede aspirar a hacer sola sin alianzas intra- o inter-industria.