¿Existe un mercado rosa LGBT?

Las expresiones de la diversidad sexual generan identidades que podrían clasificarse también por sus hábitos de consumo.

Se ha extendido la costumbre de denominar mercado rosa o pink market a compradores que pertenecen a la comunidad LGBT, pero existen múltiples identidades en este sector que poseen diferencias sustanciales entre sí.

Se piensa también que este sector representa un espacio de oportunidad para las marcas, toda vez que parece tener un poder adquisitivo mayor que otros sectores poblacionales.
Lo cierto es que lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgéneros y otras identidades y preferencias sexuales no obtienen mayores ingresos que la población heterosexual -no se gana más cuando sigue existiendo discriminación y segregación en amplios espacios laborales y sociales-, pero es probable que este grupo poblacional sí tenga otros hábitos de consumo atractivos para las empresas y sus acciones de marketing.

La personas que se asumen con una preferencia sexual distinta a la heterosexual representan entre un 5 y un 10 por ciento de la población mundial, lo que en México se traduciría a unas ocho millones de personas capaces de inyectar a la economía unos 65 mil millones de dólares, de acuerdo con la Federación Mexicana de Empresas LGBT (FMELGBT).

¿UN MERCADO ROSA O DE MUCHOS COLORES?
César Casas, presidente y fundador de la FMELGBT considera que “se habla del dinero o el mercado rosa, pero está mal explicado porque se da entender a la sociedad que son un grupo que tiene un mayor poder adquisitivo, cuando la realidad es que la sociedad sigue siendo muy discriminadora con las comunidad LGBT y con estas condiciones es imposible ser más rico”.

“Pero sí tenemos hábitos de consumo diferentes: muchos de los integrantes de la diversidad sexual seguramente no van a tener descendencia, no van a tener que pagar las colegiaturas ni tener este tipo de gastos, por ello se cuenta con mayor posibilidad de gastar más en el turismo, ocio y tecnología”.

Ante un consumidor de esta naturaleza, las acciones de marketing por parte de las marcas, las empresas y sus productos deben enfocarse adecuadamente y ahí radica uno de sus principales errores.

MENSAJES A LA COMUNIDAD LGBT
Muchos esfuerzos dirigidos a la comunidad LGBT fracasan porque se piensa que toda la diversidad sexual es igual. Un anuncio que muestra a dos hombres de tez blanca y alto poder adquisitivo no es capaz de comunicar un mensaje efectivo a una mujer lesbiana o trans. Ante ello, deben desarrollarse mensajes que le hablen a todas las personas: heterosexuales, parejas de hombres, parejas de mujeres o personas con discapacidad, sin que importe su preferencia u orientación sexual.

Sobre de la segregación que la comunidad LGBT sigue sufriendo a través de expresiones discriminatorias en espacios laborales, habla Denisse Medina Guzmán, subdirectora de difusión y enlace con la diversidad social de la Secretaría de Desarrollo Social de la Ciudad de México:

“La discriminación y la segregación hacia poblaciones de la diversidad sexual sigue siendo uno de los principales problemas, lo que hace necesaria la implementación de ciertas acciones como capacitación para el empleo, aleccionamiento para la instalación de negocios de emprendimiento para empresarios y colectivos de la comunidad LGBT”.

DEFINIENDO AL MERCADO LGBT
Ser gay friendly es más que la garantía de no echar de una tienda a una persona por su identidad o preferencia sexual. Hoy las marcas necesitan estar comprometidas con el movimiento LGBT.

Alberto Arriaga, director editorial del sitio web Homosensual

De ello opina Alberto Arriaga, director editorial del sitio web Homosensual, quien asegura que “ahora se toman en cuenta aquellas marcas y empresas dispuestas a contratar a personas talentosas sin importar su orientación sexual y evitar así una fuga de talento LGBT, que garanticen que no habrá burlas en el ambiente laboral y que aseguren prestaciones conyugales como las seguridad social sin mayores trabas”.

Sobre el llamado mercado rosa, Alberto piensa que “pink market es un término surgido en los ochentas para referirse a un mercado conformado por personas que hacen pareja con personas de su mismo sexo, que no desean tener hijos y que tienen un buen poder adquisitivo”.