Las acaloradas negociaciones sobre el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) han alcanzado uno de los temas que desde hace algunos años es una pieza clave en la relación entre marcas y consumidores: el etiquetado de los productos.

El gobierno de Donald Trump, como respuesta a la insistencia de grandes empresas de alimentos y bebidas, ha propuesto que entre los nuevos términos del TLCAN se limite la capacidad de los tres países para advertir a los consumidores la información de los productos alimenticios.

Un reporte entregado por The New York Times indica que la propuesta establece que no se integré ningún símbolo, forma o color que “denoté de manera inapropiada que existe un daño por el consumo de comidas o bebidas no alcohólicas”.

Este hace un par de años, funcionarios en México y en Canadá —al igual que gobiernos en Brasil, Perú, Uruguay, Argentina y Colombia— han discutido opciones como el uso de colores, formas y otros símbolos de fácil comprensión para advertir a los consumidores de los riesgos a la salud.

Proceso de compra

No obstante, de entrar en la mesa de negociación y ser considerada la propuesta del gobierno estadounidense se estaría afectando tanto la salud del consumidor como la posibilidad de las marcas por establecer relaciones con sus públicos meta desde otros campos de acción.

El correcto y claro etiquetado de los productos se ha convertido en una forma en la que las marcas pueden incidir en las decisiones de compra de sus públicos meta.

La información más buscada en las etiquetas son: cantidad de grasas, calorías y sodio

Por ejemplo, un estudio de Kantar Worldpanel revela que el 91 por ciento de los hogares con alto nivel de preocupación por su alimentación tiene mayor interés en leer la información nutricional que contienen las etiquetas, la cifra desciende a un 28 por ciento en los que registran un bajo nivel de preocupación.

Con esto en mente, es importante mencionar que los hogares de alta preocupación son los más propensos a dejar o disminuir la compra de un producto debido a la información leída en su etiqueta (63 por ciento), mientras que para los de baja preocupación el impacto es considerablemente menor (26 por ciento).

Por otro lado, este problema podría agravar el problema de obesidad y enfermedades derivadas como la diabetes que enfrentan países como México. Recordemos que de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) en México aproximadamente 70 por ciento de la población adulta y 34.4 por ciento de la población en edad escolar presenta exceso de peso, que representa un factor de riesgo para desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles.

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