A través de sus cuenta de Twitter, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump anunció que a partir del próximo 10 de junio todos los productos provenientes de México que ingresen a la Unión Americana tendrán un arancel del 5 por ciento, medida que se mantendrá hasta que baje el flujo de inmigración indocumentada a Norteamérica.

De la misma manera que ha sucedido con China y Huawei, la medida es leída como una declaración de guerra comercial en donde las importaciones se utilizarán como herramienta de coerción para que Trump logre cumplir una de sus grandes promesas electorales: acabar con la inmigración indocumentada de México y los países centroamericanos.

Incremento gradual

Luego de lo promulgado por Trump, la Casa Blanca detalló que el incremento a las tarifas de los productos será gradual y a la alza en caso de no ver disminuida la inmigración. de esta manera, a partir del primero de julio llegará al 10 por ciento, será del 15 por ciento desde el 1 de agosto, del 20 por ciento desde el primer día de septiembre y podría llegar a 25 por ciento en octubre.

“Las tarifas permanecerán en un nivel del 25 por ciento a menos de que México detenga sustancialmente el flujo de inmigrantes indocumentados a través de su territorio”, dijo el gobierno de Trump.

La imposición de nuevas tarifas arancelarias llega desuñes de que, la semana pasada, se emitirá una orden por la administración de Estados Unidos para anular la tarifa del 25 y 10 por ciento a las exportaciones mexicanas y canadienses de acero y aluminio, respectivamente.

Miles de millones en juego

Lo que esta en juego, son miles de millones de dólares en exportaciones e importaciones. A decir del Departamento de Comercio de Estados Unidos, durante el primer bimestre de este año el valor del intercambio comercial entre ambos países ascendió a 97 mil 418 millones de dólares.

Este monto representó el 15 por ciento del intercambio comercial total de la mayor economía del mundo.

En este sentido, según los últimos datos del Observatorio Económico, durante 2017, México exportó 418 mil millones de dólares, en donde la Unión Americana se ubicó como el principal destino de estos productos con un valor de 307 mil millones de dólares, quedando muy por encima de Canadá (22 mil millones) y China (8.98 mil millones) que ocupan el segundo y tercer lugar, respectivamente.

Los más afectados

Cuando estas exportaciones se leen por sectores y categorías es fácil identificar cuáles serán aquellos productos y marcas que se verán especialmente afectados ante la nueva imposición.

A decir de la clasificación del Sistema Harmonizado (HS), la principales exportaciones de de México son Coches (45,1 miles de millones de dólares), Piezas-Repuestos (28 miles de millones de dólares), Camiones de reparto (26,7 miles de millones de dólares), Computadoras (22,5 miles de millones de dólares) y Petróleo Crudo (19,5 miles de millones de dólares).

De esta manera, la primeras afectadas serán marcas como Audi, Chrysler, Ford, General Motors, Honda, Kia Motors, Mazda, Nissan, Toyota y Volkswagen.

A estas marcas les seguirán grandes fabricadores de electrónicos y computación como  Samsung, LG, Toshiba, Foxconn y Flextronics.

Pero estos no serán las únicas industrias afectadas. México es el país de origen de muchas prendas comercializadas en Estados Unidos, mismas que tienen un valor agregado de exportación promedio de 23 a 34.2 por ciento, es decir, entre una cuarta y una tercera parte del producto son insumos y mano de obra mexicana.

Así, marcas como Lee, Levis, Nautica, Polo y Wrangler, verían un incremento en la compra de sus insumos.

Los productos relacionados con la industria cervecera también tendrá un impacto importante si consideramos que Estados Unidos es el principal país que compra las cervezas mexicanas, con un 74 por ciento del total. Grupo Modelo y Heineken podrían padecer los nuevos aranceles.

El papel de la mercadotecnia

Con estos nivele de flujo comercial que también toca a otros sectores como el de los combustibles, productos farmacéuticos y alimenticios, por ejemplo, queda claro que cuando el problema se lee desde la óptica del consumidor final, se prevé que los precios de los productos se eleven para absorber el posible nuevo impuesto, en donde las industrias automotriz y aeroespacial así como la de electrodomésticos serán de las más afectadas.

Las marcas se verán obligadas a reforzar la comunicación de sus valores agregados con el fin de comunicar a sus públicos meta las razones por las que deben pagar más por un producto que ahora se verá gravado. Habría que esperar para conocer la postura que tomarán las empresas afectadas.