Uno de los mercados que crece a pasos agigantados es el relacionado con los vehículos autónomos, nicho en el que empresas de diferentes ramos buscan un espacio para capitalizar el interés que se ha desarrollado alrededor de este sector. Estas intenciones, son las que tienen ahora a Google y Uber en medio de un proceso judicial por un presunto robo de tecnología.

El mercado de vehículos autónomos, según estimaciones de Strategy Analytics, tendrá un valor de  7 mil millones de dólares durante 2050, cifra que, para darnos una idea, representa más de seis veces el PIB actual de México.

En este sentido, proyecciones de IHS Automotive indican que las ventas globales de este tipo de de automóviles alcanzarán las 600 mil unidades durante 2025, pronóstico que habla de una tasa de crecimiento anual compuesto de 43 por ciento entre 2025 y 2035.

El interesante mercado y oportunidades que las cifras anteriores dibujan ha impulsado a muchas marcas a buscar innovaciones y desarrollos únicos en la materia que les prometan mejores garantías para ocupar un lugar privilegiado de liderazgo en este terreno que se encuentra en una etapa temprana de maduración.

Tal es el caso de Uber, empresa cuya plataforma de transporte bajo demanda espera incorporar durante el año siguiente. En la primera fase, sólo se mandará un coche autónomo a recoger al cliente cuando considere que en el momento de la solicitud, las circunstancias como el sistema de mapeo o las condiciones meteorológicas lo ameritan -lo que supone un 5 por ciento de las ocasiones- y en el 95 por ciento restante, Uber mandará un conductor. El objetivo primordial de la compañía es ir incrementando, de forma paulatina este porcentaje hasta alcanzar un conductor robotizado perfecto en cinco años.

No obstante, los planes de la compañía de transporte podrían verse frenados ante el proceso judicial que hoy comienza frente a Google, empresa que ha demandado a la aplicación de transporte bajo demanda por engaño, traición, espionaje y robo de datos de alta tecnología.

Estados Unidos lidera el mundo en el despliegue inicial y la adopción temprana de vehículos autónomos.

El día de hoy, en un tribunal federal de San Francisco comenzará dicho proceso judicial con la celebración de un juicio que surge luego de que Waymo, empresa de vehículos autónomos que pertenece a Alphabet, conglomerado de Google, interpusiera una demanda en contra de Uber por robar secciones de su tecnología de autos autónomos durante 2016.

El hecho es relevante no sólo porque hablamos de dos de las empresas con mayor dominio en la era digital. La relevancia que este caso esconde está en que de esta competencia se podría determinar al siguiente gran líder del sector.

Aunque Alphabet con brazos tan sólidos como Google posee una amplia y sólida infraestructura para experimentar y desarrollar tecnologías de alta vanguardia en esta materia, Uber cuenta con una amplia base de usuarios, que a pesar de los últimos conflictos relacionados con la seguridad de su servicio, se mantienen hasta cierto punto fieles al servicio. Una flota de vehículos autónomos podría ayudar a Uber a mejorar su reputación e incrementar su penetración en más de un mercado.

Con esto en mente compartimos algunos datos que ponen en contexto esta lucha legal que podría determinar mucho de lo que será el futuro de esta industria a nivel mundial:

  • Anthony Levandowski, fundador de una empresa que Uber compró por 680 millones de dólares, es acusado de robarse de documentos con secretos tecnológicos de Google, al trabajar como ingeniero en el se convirtiría en Waymo.
  • La empresa de vehículos autónomos propiedad de Alphabet acusa a Levandowski de conspiraciones que involucran al ex director de Uber, Travis Kalanick, que tenían como fin aprovechar la tecnología supuestamente desarrollada por la empresa de Google en el proyecto propio de vehículos autónomos para usar esa tecnología en su propio proyecto de vehículos independientes.
  • Desde la óptica civil, Uber ha negado las acusaciones, hecho que desató una investigación penal del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
  • Cuando Anthony Levandowski se acogió en la Quinta Enmienda, Uber despidió al ex colaborador de Google.
  • Waymo exige compensaciones por daños que podrían ascender a 2 mil millones de dólares, al tiempo que pude que se prohiba a Uber utilizar la tecnología que supuestamente robó.

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