La renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) se ha convertido en el tema central de las agendas comerciales en más de un mercado alrededor del mundo. Las reglas comerciales entre tres regiones -Estados Unidos, México y Canadá- de particular valor comercial para empresas de cualquier categoría en el continente americano esta por cambiar.

Se prevé que el gasto transfronterizo en e-commerce crezca 37 por ciento durante 2017 en México.

El comercio electrónico se ubica como uno de los puntos cruciales en la reestructuración del acuerdo, en donde uno de los asuntos que durante las últimas semanas a generado controversia es la propuesta del gobierno norteamericano por aumentar el monto sin impuestos de compras realizadas a través de plataformas de e-commerce.

Los representantes de la Unión Americana han puesto sobre la mesa la propuesta de que México y Canadá liberen de impuestos la entrada de mercancías compradas vía internet y enviadas por paquetería así como por mensajería hasta por un valor de 800 dólares por operación. En México ese valor máximo es de 50 dólares, mientras que en Canadá de 20 dólares canadienses.

Las implicaciones derivadas de la propuesta -y que en este momento son evaluadas- cuando menos para el mercado mexicano tiene que ver con competencia desleal, menores ingresos para el erario, afectaciones para industrias terceras y beneficios para el consumidor que no quedan del todo claras.

Estados Unidos ¿mercado ganador para el e-commerce?

Para entender la gravedad del problema y el interés que surge ante las leyes que regularan al e-commerce en el TLCAN, es precio comprender en principio cuál es el estado actual de este mercado en las regiones involucradas.

Datos publicados por Statista estiman que durante 2020 el número de usuarios registrados en servicios de e-commerce a nivel mundial superará los dos mil millones de personas, lo que da sentido a que entre 2014 y 2017 los ingresos generados por plataformas de comercio en linea crezca de 901,344 millones a 1,328,863 millones de dólares.

Estados Unidos se ubica como el segundo mercado más importante por ventas generadas a través de plataformas e-commerce, sólo superado por China. Se espera que durante esta año, la Unión Americana registre ingresos por 431.84 mil millones de dólares gracias a las ventas generadas en línea, tema que contrasta con los 1,208.31mil millones esperados para China y los 110.32 mil millones que reportará Reino Unido -tercer mercado más importante al respecto-.

Canadá participa en el rubro con ventas calculadas para este año cercanas a los 20 mil 159 millones de dólares, mientras que México -considerado como uno de los 20 países con mayor potencial para el crecimiento del comercio electrónico en el mundo- alcanzará durante 2019, ingresos por ventas calculados en 13 mil 270 millones de dólares, cifra que representa más del doble de los 5 mil 700 millones de dólares que se prevén por dicho concepto para el cierre de este año.

Estados Unidos, en comparación con sus dos socios comerciales, puede leerse como un mercado maduro en términos de comercio electrónico, hecho que se ha vuelto un desafío a vencer para las compañías de e-commerce norteamericanas.

En 2016, Estados Unidos fue el destino número uno de transacciones de ecommerce desde México con 35 por ciento del total, seguido por China con 27 por ciento y Japón en tercero con 12 por ciento del total.

La Unión Americana es tierra madre de nueve de los 20 e-retailers más importantes en términos de ingresos. Amazon (con ingresos gasta 2015 calculados de 19.27 mil millones de dólares), Apple online (24.37 mil millones) y Walmart (13.7 mil millones de dólares), se ubican dentro del Top 5 del listado en las posiciones 1, 3 y 4, respectivamente.

Sin embargo, Estados Unidos no es el territorio que más ayuda a estas empresas en su cuenta de resultados. Tan sólo para el caso de Amazon, únicamente el 8 por ciento de las ventas llegan desde Estados Unidos, cifra que contrasta con el 67 por ciento que se genera en el resto del mundo en donde los mercados de Latinoamérica figuran con singular peso.

Consumidores digitales en la mira

El planteamiento sobre aumentar el monto sin impuesto de compras en comercio electrónico, sin duda busca privilegiar el crecimiento de los grandes e-retailers estadounidenses fuera de su país de origen.

Desde la óptica del consumidor, la adopción de esta medida podría ser un beneficio para su bolsillo y sus interés. Menos trámites e impuestos se traduciría en mayor y mejor acceso a productos de menor precio.

Una de las grandes brechas del comercio electrónico podría cerrarse: tiempos de entrega más ágiles, flexibles, económicos y puntuales. Recordemos que un reciente estudio elaborado por MetaPack detalla el 66 por ciento de los shoppers define su preferencia a una tienda online con base en los atractivo de sus opciones de entrega, mientras que el 49 por ciento de los mismos pagaría más por obtener mejores soluciones de entrega en cuanto a rapidez y comodidad.

De hecho, los números indican que el 44 por ciento de los shoppers no finaliza una compra en línea a consecuencia de los largos tiempos de entrega del producto.

Esta es la bandera con la que más de una empresa que podría estar involucrada en estos nuevos acuerdos, apoya la idea de aumentar el monto limite sobre las importaciones.

La compañía Federal Express Corporation (FedEx Express) solicitó al gobierno de Estados Unidos que la renegociación del TLCAN debe considerar los cambios que trajeron consigo las nuevas tecnologías, al tiempo que detalló que a pesar del potencial de Estados Unidos en el comercio electrónico, los exportadores aún no se han beneficiado de esta posición como consecuencia de la complejidad, costo e imprevisibilidad de mover envíos individuales de bajo valor a través de las fronteras mexicana y canadiense.

Las dos caras de la moneda

Aunque es cierto que de adoptarse estas políticas los consumidores y empresas tanto mexicanas como estadounidenses podrán acceder con mayor facilidad y velocidad a las opciones disponibles provenientes de mercados extranjeros, también es cierto que que dicha normativa podría privilegiar prácticas de contrabando en las importaciones provenientes de Asia, esquemas de competencia desleal y pocas garantías para el consumidor, además de ser factor para obtener menores ingresos públicos.

A principios del año pasada, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) alertaba sobre la entrada de mercancía de contrabando en cargamentos provenientes de América del Norte que llegan cargados de productos chinos, como consecuencia de prácticas poco éticas de exportadores chinos quienes, al aprovechar los tratados de libre comercio que Mexico tiene con diversos países, triangulaban el transporte de sus mercancías para evitar pagar aranceles.

La flexibilidad que supone el posible aumento al monto de las mercancías que, adquiridas vía online, quedarían libre de impuestos supondría un espacio que podría privilegiar estos métodos, hecho que para la economía nacional no es menor si consideramos que la venta y distribución de reductos de contrabando representa un quebranto de 236 mil millones anuales, según la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra).

Por otro lado, aumentar el margen pegaría a los intereses de los productores y comercializadores locales. Los compradores en línea, pueden verse atraídos por precios más bajos, y comprar mucho más sin pagar impuestos, beneficio que un distribuidor local no puede ofrecer al tener que cumplir con sus responsabilidades fiscales, mismas que de una u otra manera se trasladan al precio final de su oferta.

A decir de cifras entregadas por el SAT, durante el último año el valor del comercio por mensajería y paquetería alcanzó los 702 millones de dólares, principalmente por compras vía internet. De este total las importaciones tuvieron un valor de 341.3 millones de dólares, mientras que las exportaciones ascendieron a 361.3 millones de dólares.

Todo lo anterior cobra mayor relevancia cuando consideramos que durante la última década, del total de productos que entraron a México vía paquetería o mensajería, el 65 por ciento lo hizo son pagar impuestos.

Mucho potencial en juego

Seguir de cerca las decisiones que marcarán la pauta en el Tratado de Libre Comercio sobre las normas con las que se regularán los procesos de compra-venta en el terreno e-commerce será vital para entender las dinámicas futuras del mercado no sólo en el terreno digital sino también en el más convencional.

De los 13.8 millones de personas en México que realizan compras electrónicas, 7.7 millones las hacen de forma transfronteriza, según datos del estudio de comercio electrónico transfronterizo elaborado por Paypal.

Es posible que con una mayor apertura las reglas de diferenciación sufran modificaciones importantes; si bien es cierto que, por ejemplo, en el mercado mexicano el 61 por ciento de las compras realizadas por los consumidores se realizaron a través de sitios web de retailers nacionales, lo que superó a aquellas plataformas con base en Estados Unidos (26 por ciento) así como las procedentes de otras partes del mundo (13 por ciento), también es una realidad que no bastará ser la opción local para ser preferida. De hecho sucederá todo lo contrario, la exigencia a una marca local por rebasar a la mundial será mucho mayor. La comparativa en logística, precios, inventario y atención al cliente serán factor. El e-commerce en México y el resto de Latinoamérica está obligado a elevar la conversación con el consumidor y su propuesta de servicio de calidad.

Los mayores reajuste en e-commerce están por venir y sólo aquellas empresas con las capacidades de escuchar verdaderamente a su consumidor serán las que tengan un pie a la delantera.

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