Esta es la suma que tu marca debe seguir para diseñar una propuesta de valor

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Imagen: Bigstock

Marcas y productos surgen todo el tiempo. La oferta se amplia cada segundo en las industrias. Los consumidores reciben información por todos lados.

Más cuando sabemos que el contenido es la principal apuesta de las empresas en la actualidad. Las plataformas, colmadas de content marketing, hacen muy difícil que el usuario digital distinga a una compañía de otra, más cuando la tendencia apunta a algo y diversas marcas de un mismo segmentos e dirigen hacia allá.

Imitarse está de moda. Es por ello que cada vez es más importante una propuesta de valor que haga diferente de nuestra marca, producto o servicio.

La suma que llevará a conseguir la más adecuada es:

El producto  +  el cliente +  el resultado esperado

Pero lo complicado radica en cómo conseguir un match perfecto entre esos tres elementos. Para empezar, existen factores que no se pueden omitir en una propuesta de valor efectiva.

Uno de ellos es la claridad, pues la oferta que dará ese plus a la marca, debe ser entendible de inmediato para no perder el impacto.

Como segundo “brazo”, la propuesta de valor deberá indicar los resultados específicos que el consumidor potencial obtendría si elige nuestra marca sobre la competencia.

El tercer apartado, posiblemente el de mayor trascendencia es el explicar por qué es mejor y distinta nuestra propuesta de valor, por qué vale la pena.

Finalmente, se debe leer en menos de cinco segundos, un lapso determinado por la propia naturaleza humana.

Una vez definido esto, recordemos que las propuestas de valor no son unitarias, sino que debe haber varias acordes con el target. Hay que definir el arquetipo del cliente, no sólo lanzar ideas a la deriva.

Además es importante deducir que el afirmar “los mejores x del rumbo” no constituye una propuesta de valor, sino un autoposicionamiento, por lo que el estratega debe profundizar en los elementos que mencionamos.

La labor del estratega es compleja, pero también constituye un reto atractivo cuya recompensa más importante serán los resultados esperados.

Cabe mencionar que hay que ser congruentes con lo que se ofrece, eso es lago que no se debe omitir definitivamente. La propuesta de valor se basa en la confianza del consumidor ganada, es la “columna vertebral” de la estrategia, por lo tanto, quebrantarla no es una opción, sino un retroceso sin vuelta atrás.

Es por ello que resaltamos la importancia de cumplir con lo que se promete, una vez que se ha logrado definir la propuesta.