Uno de los grandes problemas que giran alrededor de la industria de la mercadotecnia y publicidad son los modelos así como formas de pago que no dejan satisfechos ni a clientes ni a agencias. Los problemas son recurrentes en esta materia y no hacen distinción por el tamaño de las empresas o lo importantes que puedan ser los anunciantes. Así lo demuestra un nuevo caso en el que una empresa mexicana busca a toda costa que el gobierno pague por los servicios que ofreció durante la pasada vista del Papa Francisco al país.

Durante 2016, uno de los eventos más mediáticos en el país fue la vista del Papa Francisco. La cobertura en medios de comunicación, principalmente televisión (tanto abierta como de paga) durante los seis días que estuvo el Papa en México, tuvo un alcance de 53.5 millones de personas, según una medición realizada por Nielsen. En cuanto a Twitter, se generaron más de 10 millones de impactos diarios en relación con las transmisiones de televisión, en total, se registraron más de 428 mil tweets, de acuerdo con datos de la consultora.

Lo anterior fue resultado de una sólida campaña de promoción, que derivó en una derrama económica nada despreciable. Así, la vista papal dejó en la Ciudad de México una derrama económica de alrededor de 900 millones de pesos, de acuerdo a cifras de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en la capital del país; en Chiapas, fue de 762 millones, informó la Secretaría de Turismo local.

En tanto, en Morelia, las autoridades municipales estimaron que la derrama económica podría ser superior a los 300 millones de pesos; mientras que para Ciudad Juárez el cálculo es de 150 millones de dólares, de acuerdo con el presidente municipal Javier González Mocken.

La Confederación de Cámaras de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servitur) proyectó que la derrama económica sería de alrededor de 2 mil 435 millones de pesos, durante los cinco días de la visita del jerarca católico.

No obstante, estos beneficios no han sido vistos por todos los involucrados. Una de sus vistas más emblemáticas de la máxima autoridad de la iglesia católica fue al municipio de Ecatepec, en donde el gobierno contrato a una empresa de artículos y desarrollos promocionales para dar a conocer la visita de dicho líder religioso.

Desde lonas y carteles hasta volantes y cientos de artículos promocionales fueron delegados a esta empresa que hasta ahora no ha cobrado ni un peso de los más de 780 mil que el gobierno de aquel municipio les debe por dicho trabajo.

Así lo reporta un articulo publicado por Grupo Reforma, en donde la empresa VEI Visión e Impresión S. A. de C. V. ante la falta de respuesta de su cliente, el gobierno municipal, decidió enviar una carta al pontífice para solicitarle el pago.

En una misiva dirigida a El Vaticano, específicamente a la nunciatura apostólica, la empresa indica que con “mucha pena” tendrán que “iniciar acciones legales para salvarnos de la quiebra”. Asimismo se destaca “usted tocó el alma de un pueblo fiel y devoto (…). Pero no todos estuvieron a la altura moral de su presencia”.

Los dos modelos de pago más socorridos en el mercado mexicano son las remuneraciones por proyecto así como el pago por iguala.

De acuerdo con el medio citado, los dueños de la empresa atraviesan una situación económica compleja derivada de colaborar con la administración del priista Indalecio Ríos. Desde 2015, a la empresa les deben más de 22 millones de pesos por impresiones. A esto se suma otro millón y medio por artículos para su campaña.

Un momento de gran tensión entre marcas e instalaciones, y agencias es definir las formas y modelos de pago. Este asunto, que por definición tiene impactos directos a los negocios de los involucrados, es de vital importancia en el camino por llevar a buen puerto las colaboraciones estrategias entre anunciantes y empresas estratégicas así como creativas.

En este sentido, es revelador mencionar que según las conclusiones de un estudio firmado por el Departamento de Investigación de Merca2.0, el 74 por ciento de las agencias relacionadas con la industria han rechazado deliberadamente trabajar con algún cliente, en donde las tres razones principales para hacer fueron valores y filosofías no compartidos (32 por ciento), propuestas de pago alejados de los intereses de la agencia (24 por ciento) y metodologías de elección de agencias calificadas como poco éticas (20 por ciento).

Lo sucedido con esta pequeña empresa es ejemplo claro, y más allá de las razones políticas que pueda haber detrás, lo cierto es que deja en evidencia el daño que causan a la industria sistemas de pago poco eficientes así como la falta de compromiso al respecto.

La competencia leal al interior de la industria es la primera afectada y, por tanto, la oferta que se entrega al cliente. Es un círculo vicioso.