Una nueva edición del Buen Fin comenzó el día de hoy, temporada promocional que promete entregar interesantes cifras en términos de ventas e ingresos para las marcas participantes.

De acuerdo con estimaciones de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur), se espera que durante los días del Buen Fin se generen ventas de entre 118 mil millones a 120 mil millones de pesos, cifra que estaría entre 5 y 6 por ciento por encima de lo registrado durante la temporada de 2018.

En esta línea, se espera que una de la ramas que impulse las ventas sea el comercio electrónico. Proyecciones entregadas por la Asociación Mexicana de Ventas Online (AMVO) el comercio electrónico representa 2 por ciento de las ventas al menudeo en el país y el año pasado, durante el Buen Fin, este porcentaje subió a 6 por ciento. De hecho, para este año la misma organización espera un crecimiento en ventas a través de canales online cercano al 35 por ciento.

Mal etiquetado, el talón de Aquiles

Para las marcas participantes estas cifras representan interesantes oportunidades para mover los números de sus cajas registradoras; sin embargo, los acontecimientos históricos relacionados con esta actividad promocional han dejado en claro que para los establecimientos, cadenas y tiendas involucradas existe un “enemigo” que en mayor o menor medida, limita los beneficios que pueden reportar gracias a el Buen Fin: Los errores en el etiquetado de precios.

Algunos datos entregados por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) correspondientes al año pasado permiten entender el problema.

De acuerdo con este organismo, durante el Buen Fin 2018, la institución recibió un total de 734 reclamaciones (sin incluir las quejas en Twitter y Facebook) sobre anomalías en la oferta, respuesta y atención de las empresas participantes en la iniciativa.

Al hacer un corte sobre los motivos de las reclamaciones (en donde se consideran las menciones en las redes sociales oficiales de la Procuraduría) tenemos que el incumplimiento de ofertas o promociones se ubicó en la primera posición con 494 casos, seguida de publicidad engañosa (138) y el incumplimiento en precios (118).

Estos casos se tradujeron en un monto reclamado por el consumidor de 2 millones 657 mil 379.8 pesos; no obstante, la Profeco reportó un monto recuperado de 3 millones 241.4 pesos.

Estas cifras hablan de lo que los establecimientos pueden perder por errores en las indicaciones de precios y por errores en la comunicación de sus promociones, asunto que merma de manera interesante el rendimiento de este esfuerzo a favor de los interesa de negocio de las empresas.

Algunos ejemplos bastan para entender la problemática. Durante la edición pasada por ejemplo, 26 consumidores recibieron la atención de Profeco por la promoción de televisores a un precio de 8.9 pesos, logrando la conciliación inmediata, que se tradujo en un monto recuperado equivalente a 233 mil 740 pesos.

De igual manera, se menciona el caso de un establecimiento de Walmart en el Estado de México, donde la tienda asumió el error en la publicidad del precio de unas pantallas, las cuales tuvieron que ser vendidas de en mil 099, en lugar de 10 mil 999.

Perdidas a detalle

Si bien los números anteriores tiene que ver sólo con lo ocurrido durante el Buen Fin del año pasado, es cierto que un error en etiquetado de precio supone pérdidas importantes para las marcas en cualquier momento, fenómeno que se hace más evidente en temporadas promocionales de gran alcance como la que comienza el día de hoy.

Para darnos una idea más puntual sobre el tema, presentamos un par de casos que hablan sobre los que las marcas y algunos de sus establecimientos han perdido a causa de un error que muchas veces tiene que ver sólo con una coma.

50 televisores y un millón de pesos perdido

Aunque Walmart decidió no participar en la edición 2019 del Buen Fin, la marca puso en marcha su propia temporada de descuentos, dentro de la cual se registró un error que supuso más de un millón de pesos perdidos.

Durante la noche del pasado miércoles cerca de 50 consumidores se quedaron dentro de una tienda de la cadena ubicada en la Ciudad de México para reclamaban el precio establecido en unas pantallas que por error fueron vendidas en 2 mil 400 pesos, cuando su precio real era de 24 mil pesos. Los encargados de la tienda no tuvieron más que respetar el precio anunciado, lo que para la firma pudo representar  un millón 080 mil pesos perdidos, todo en el supuesto de que cada uno de los 50 consumidores inconformes se hubiese llevado una pantalla.

Pantallas en 10.99 pesos 

Durante la edición 2017 del Buen Fin, una tienda Soriana en la ciudad de Chihuahua se convirtió en noticia al vender televisiones de 58 pulgadas en sólo 10.99 pesos. Por su puesto, el precio fue resultado de un error de etiquetado que fue aprovechado por cerca de 30 personas quienes exigían pagar el precio publicado en lugar del costo real del dispositivo que era de 10 mil 990 pesos. En aquel momento la tienda no llegó a una conciliación con la Profeso para respetar el precio, por lo que pudo enfrentar una multa de hasta 4 millones de pesos.

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