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Entrevista exclusiva con Darktrace: Todo sobre la base de datos biométricos para telefonía

¿En qué consiste esta base de datos implementada por el Gobierno federal, y cómo potencialmente puede poner en riesgo a los ciudadanos?

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Telcel
  • En teoría, el padrón nacional de telefonía debería ayudar al gobierno a detectar y responder más eficientemente a amenazas de seguridad

  • Sin embargo, muchos especialistas aseguran que una base de datos de este tipo no podría hacer mucho para reducir incidentes de crimen organizado

  • Al mismo tiempo, sí podría convertirse en una peligrosa amenaza de ciberseguridad para muchos consumidores y ciudadanos

Para mediados de abril pasado, de acuerdo con Xataka, se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DoF) el decreto que oficializó el Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil. Esta reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión contempla la creación de una base de datos biométricos de escala nacional. Algunos de los detalles que se solicitarán a los ciudadanos, como CURP y si se trata de una línea de pospago o prepago, no son nuevos.

Lo que sí llama la atención son todos los datos que no se habían solicitado nunca antes para una base de datos de este tipo. Específicamente, las huellas dactilares, un escaneo para el reconocimiento facial, así como un análisis de iris. De acuerdo con El Financiero, la idea es que sea el Instituto Federal de Telecomunicaciones quien gestione estos insights. Sin embargo, las empresas como Telcel, AT&T y Telefónica serían las encargadas de recolectar esta información.

Críticas a la base de datos biométricos

Desde que se estaba discutiendo esta reforma, muchos agentes independientes y dentro del mismo Gobierno pidieron que se rechazara la iniciativa. Las quejas han crecido en frecuencia e intensidad desde su promulgación. De acuerdo con Milenio, un grupo de senadores incluso se están preparando para buscar una acción de inconstitucionalidad. Pero Justin Fier, director de Ciberinteligencia y Análisis de Darktrace, apunta que no se trata de una decisión sorprendente:

No puedo hablar por el Gobierno de México, o cualquier otro. Pero cuando leí por primera vez la let, no me sorprendí o molesté demasiado, como especialista en la industria de la seguridad. He viajado por todo el mundo a docenas de países distintos. Y en la mayoría de ellos tengo ceder mi información biométrica para sus base de datos antes de pasar a su nación. Aquí la pregunta es, ¿por qué sí está bien confiar en otro país para estos insights, pero no en el mío?


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Ciberseguridad en México

Aunque no sea fuera de lo común solicitar estos datos, el caso nacional es excepcional. A lo largo de los años, agentes del sector público y privado no han estado a la par de la evolución de la ciberseguridad. En mayo del año pasado, se estimaba que menos del 24 por ciento de las empresas creían poder defenderse de algún ciberataque de agentes maliciosos. Y es una situación que el mismo experto de Darktrace confirma que es un verdadero, potencial riesgo:

Lo que realmente me preocupa es qué tan bien protegidos estarán estos datos. El gobierno ahora tendrá la responsabilidad de proteger esta información con el mayor grado de seguridad posible y establecer estrictos protocolos de control de acceso y auditoría. La realidad es que existe un riesgo significativo de violación de datos como resultado del mundo hiperconectado en el que vivimos. Y en este sentido, ninguna organización, institución o gobierno es inmune.

¿Qué sigue luego de esta base de datos biométricos?

Aún si los legisladores logran darle vuelta atrás a este nuevo padrón nacional, no significa que no volverá a existir el riesgo de que se forme una nueva base de datos biométricos. Tanto los agentes privados como públicos tienen incentivos para guardar este tipo de insights de los consumidores. En este sentido, el especialista de Darktrace apunta que las personas deberían de hacer reflexiones mucho más profundas sobre cuáles son sus prioridades de seguridad:

Creo que debemos dar un paso atrás y ver cuánta información nuestra ya está guardada en una u otra base de datos. Desde nuestros dispositivos móviles, hasta viajes de negocio y personales. Y no es solo nuestro gobierno, sino incluso también administraciones extranjeras. Es el costo de vivir en un mundo interconectado. Hay que pensar cuántos insights privados ya están disponibles allá afuera y si realmente eso nos preocupa.

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