• Para 2018, Victoria’s Secret registró ventas valuadas en siete mil 375 millones de dólares

  • Marie Claire apunta que solo 207 marcas en Estados Unidos ofrecían planes de saluda a empleados transgénero para 2012

  • Según el gobierno de Ohio, en 2013 hasta el 73% de asesinatos contra la comunidad LGBT era contra mujeres de este género

La inclusión de género se ha convertido en un tema constante para las compañías. Algunas empresas han tomado decisiones contundentes en protesta a comentarios homofóbicos o discriminatorios. Varios negocios también se han sumado a las celebraciones y eventos distintivos de la comunidad LGBT. Incluso aquellas marcas que lucharon en contra de estos principios empiezan a adoptarlos con los brazos abiertos.

Dentro de esta última categoría se encuentra Victoria’s Secret. De acuerdo con el New York Post, la marca de lencería acaba de contratar al primer ángel trans de su historia. La brasileña Valentina Sampaio anunció la noticia a través de su cuenta oficial de Instagram, con fotografías de su photoshoot. Esta decisión llega después que la compañía fuera duramente criticada por las declaraciones de su CMO, Ed Razek, sobre la inclusión de género a su roster de modelos.

Inclusión de género, ¿progreso o negocio?

Estas decisiones no son fuera de lo común, mucho menos en los últimos meses. P&G hizo un rebranding temporal para apoyar a la personas que no se identifican con su género de nacimiento. En 2017, una compañía canadiense lanzó un muñeco transgénero al mercado. Tanto Nike como Mastercard también han lanzado productos y campañas dirigidas a este público específico.

Aunque es positivo que las marcas mejoren sus procesos de inclusión, no se puede negar que estas acciones tienen un valor monetario. Según ValueForWomen (PDF), estas decisiones pueden incrementar los rendimientos accionarios. Un estudio de IBM apunta que también permiten fomentar un entorno de mayor productividad e interacción con los colaboradores. Ya desde 2013, Advocate también reconocía su utilidad en los esfuerzos de diversidad.

Con este contexto, habría que preguntarse si este cambio en los valores de la marca de lencería corresponden a una verdadera evolución organizacional o a motivos económicos. Al final de cuentas, sus ventas han presentado una tendencia a la baja en los últimos dos años. Aún si su intento de inclusión de género es sincero, hay un importante reto por delante. Tratar de convencer al público que, en efecto, se abre un nuevo capítulo en la historia de la empresa.

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