En el marketing político el poder del lenguaje convierte una derrota en victoria

“En un mundo en el que no se sabe bien en quién creer, el fanfarrón, el mentiroso, el que tiene mucha labia y soltura para hablar en público, puede resultar tan convincente como el mejor y el más ético de los oradores”. Mark Thompson

En días pasados presencié la película “Las Horas Más Oscuras” (“Darkest Hour”) un importante pasaje de la vida de Winston Churchill como primer ministro de la Gran Bretaña (representado por Gary Oldman, nominado como mejor actor al Oscar 2018). Con esta película nominada al Oscar hacemos en esta colaboración una inferencia al México electorero del 2018.

La película es un episodio de la II Guerra Mundial en el cual W. Churchill tiene que enfrentar difíciles días en el mes de mayo de 1940, con una de las decisiones más difíciles para cualquier estadista: negociar la paz o defender hasta la muerte a su país, ante el colapso de Europa Occidental por la invasión brutal de Adolfo Hitler y su Alemania fascista.

El reto del “fuego amigo”

Y no sólo es el reto externo, sino además tiene que afrontar internamente la falta de apoyo del Partido Conservador, su partido político, y del inevitable soporte del Rey de Inglaterra Jorge VI, todo esto, como diríamos en México, enfrentando “fuego amigo”.

Conociendo los cuatro momentos decisivos en la decisión de Churchill

Hay en el relato de la película cuatro momentos que reflejan, en Churchill, una carga de importantes actitudes, expresiones con un lenguaje político de impacto, palabras dichas en tiempo y forma. Sus valores, una firme ideología política, su tenacidad, sus convicciones de libertad y el amor a la patria que le brindan la confianza necesaria.

Primer momento, la fuerza de la confianza

El apoyo del Rey que, después de importantes diferencias en el manejo de la confrontación con Alemania y con el estilo personal de Churchill, termina reconociendo su patriotismo y el temor que infundía a la gente, incluso al mismo rey, pero principalmente a Hitler.

“Ve con el pueblo y diles la verdad”
El Rey de Inglaterra Jorge VI a Winston Churchill

Segundo momento, la fuerza de la convicción

En la playa de Dunkerque a no más de 40 kilómetros de la costa británica, el ejército inglés, compuesto por cerca de 400 mil jóvenes, estaba siendo acorralado e iban a ser masacrados por las fuerzas Nazis. Había caído Bélgica y estaba por ser derrotada Francia, no había posibilidad de defenderlos y Churchill hace un llamado al pueblo inglés; la respuesta no se hizo esperar para que con su fuerza naval y cerca de 1,000 embarcaciones de civiles voluntarios logren evacuar a sus soldados de las fauces y humillación del ejército Nazi.

Al concluir el desalojo dirige unas palabras con la honestidad, entonación y emoción que puede expresar solamente un estadista inteligente, con convicciones con amor y respeto a su patria.

Estas palabras de Churchill son parte de su discurso ante la Cámara de los Comunes el 4 de junio de 1940, tras completarse la Operación llamada Dinamo que se desarrolló entre el 26 de mayo y el 4 de junio de 1940, haciendo de una derrota (la evacuación) un factor determinante en el devenir de la historia que concluyó con la capitulación de la Alemania Nazi de Hitler

Tercer momento, la fuerza de las palabras

Este momento, en nuestra opinión, es la clave de la película y motivo principal de esta colaboración. Es un instante por demás sensible, desde una perspectiva social cargada de humanismo y sensibilidad política, sencillamente se trata de la conexión con la gente.

Una tarde camino a una reunión Churchill, abruptamente se baja del automóvil conducido por un chofer y sin más decide viajar en el metro de Londres en carácter anónimo, para dirigirse al Palacio de Westminster, también conocido como “El Parlamento”. En su trayecto y al subir a un vagón del metro, es identificado por los pasajeros y a partir de ese momento hay un dialogo respetuoso de Churchill con gente común, hombres, mujeres niños de diversas condiciones; en este encuentro, a preguntas de Churchill, se exalta, por parte de los pasajeros, el amor por la patria, la valentía expresando la importancia de defender la patria a costa de la vida.

Es Winston Churchill un político que se acerca con honradez a su gente para compartir momentos de crisis y entender cuál era el camino que debía tomar

En este trayecto en el metro de Londres, hay varias citas importantes de Churchill, haciendo principalmente referencia a Horacio personaje de la obra teatral del Hamlet de Shakespeare, diálogos que exaltan el valor de las personas, el respeto y amor por su patria antes que darse por vencidos.

Palabras dichas en oportunidad, mismas que inspiran y dan fuerza a este estadista, para llegar al parlamento y marcar para siempre la historia del pueblo inglés.

Cuarto momento: Hay varias escenas en las que se deja ver el rol importante que representó la esposa de Churchill, Clementine Ogilvy (1 abril 1885 – 12 diciembre 1977), quién le da a Churchill, durante su vida como político, el espacio necesario para que logre su objetivo de cumplir con creces su tarea de político para lograr ser el Primer Ministro del Reino Unido.

“Llevas todo el peso del mundo en los hombros, se tú mismo” Clementine Ogilvy Spencer

Estos cuatro momentos que vive Churchill en esos días aciagos de mayo de 1940, hacen que él tome confianza en su persona y sus decisiones. En todos ellos la retórica de Churchill observa las reglas del arte de hablar o escribir de forma minuciosa con cultura política, y con gran firmeza, logrando deleitar, conmover y persuadir.

Al finalizar Churchill entre vítores de apoyo, un parlamentario opositor comenta: “Winston Churchill ha desatado la fuerza de la palabra inglesa, es un actor enamorado de su propia voz”

Las lecciones para el México de hoy

“Los políticos y sus asesores deben revisar los básicos de la comunicación”

Es una realidad que estamos en el uso de un marketing reduccionista que perturba el lenguaje de la política. Reclamamos con urgencia a los políticos y sus mercadólogos que no tengan problemas con el manejo de la verdad, que sepan: comunicar, dialogar, con un dominio de la retórica, que acudan al debate público con pruebas, argumentos, ideas políticas, valores morales y culturales. Bien lo expresa Mark Thompson en su reciente obra “Sin Palabras”, editorial Debate 2017.

Hay derrotas que no significan fracaso

El político mexicano no ha aprendido, que como en Dunkerque, hay derrotas que no significan fracaso y eso solamente se logra con convicción, con ideología firme, con tolerancia, con conocimiento de lo que sea hace y debe hacerse como político; ahí tenemos casos como el de la Senadora Gabriela Cuevas, o de Margarita Zavala, incluso el tema de falta de definición de los llamados @RebeldesDelPan y varios casos más.

Tampoco el político mexicano ha aceptado que no es posible improvisar políticos con tal de no perder espacios, postulando integrantes de mundos que no tienen que ver nada con el ejercicio de la política y que con falta de honestidad aceptan nominaciones que llegan a ganar debido a un electorado que es engañado con imágenes y esperanzas falsas, con estrategias diseñadas por políticos livianos o por ignorancia y hasta por necesidad de los electores de vender su voto. Podemos enumerar muchos casos como el de Cuauhtémoc Blanco, ahora nominado por Morena para candidato al gobierno del Estado de Morelos. La pregunta de un integrante de cualquier partido sería ¿de que sirve ser miembro y participar activamente durante tantos años?

En México hemos entrado al falso proceso de precampañas, nos han bombardeado de palabras absurdas, nos han descontrolado con alianzas, renuncias sin sentido, que lo único que demuestran es la ausencia de una firme ideología dejando ver sus intereses personales. Ahí está el caso del Partido de la Revolución Democrática con el Partido Encuentro social cuya ideología del partido es esencialmente conservador, con abierta oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo y el aborto.

El enemigo esta en casa

Lo interesante de esta producción cinematográfica es que nos lleva a la reflexión acerca de una situación crítica en la que, nunca se le ve la cara al invasor, por el contrario, se echa de ver que el antagonista reside en la propia casa justo como nos está pasando en el México del siglo XXI.

Este pasaje de la historia de Winston Churchill nos concede algunas reflexiones:

  • La manifestación de la fuerza motora de las palabras.
  • La importancia del diálogo, de la retórica, del lenguaje puntual, honesto e inteligente entre políticos y de éstos con ciudadanos.
  • La necesidad de tener políticos con experiencia, fundamentados en firmes ideologías, que impidan “ser rehiletes que se mueven al primer soplo”.

Tenemos que mantener en alto la voz desde nuestra trinchera, no podemos darnos por vencidos y dejar el futuro del país sabiendo que el enemigo está en casa, dejando a el país en manos de las fuerzas más perversas, mismas que impedirán el desarrollo integral de la nación.

En las horas más oscuras del México del siglo XXI

Tenemos el reto de desentrañar el lenguaje de la política y presionar a los partidos políticos y sus miembros para que clarifiquen sus ideologías, las que sean pero que sean claras, a que tengan, mayor respeto por ellos mismos, por sus integrantes, por el electorado, por el país; consentir extraviados comportamientos y acciones sin consecuencias sería tanto como ser cómplices.