En busca de un “new normal” que no se deja encontrar

Entender cuál será la nueva normalidad post-pandemia es clave para la supervivencia de muchas empresas, por eso el concepto del “new normal” es tan crucial

Parece una obsesión intentar entender cuál será el escenario post crisis.  Algunos piensan que lo que sigue, en este escenario de crisis sanitaria, es que en alguna fecha mágica se habrá salido de lo más difícil de la pandemia del coronavirus y, de allí en adelante, iremos a retornar gradualmente a una vida normal.  Sería un escenario clásico de recuperación, lo cual implica volver a un estado pasado que se perdió por la irrupción del Covid-19 en nuestras vidas.

Sin embargo, todo indica que aún, en el mejor de los casos, no estamos frente a un escenario clásico de recuperación.  No tenemos un estado al cual regresar, por la simple y sencilla razón de que muchas de las costumbres y estilo de vida se han modificado, quizás para siempre.  No tenemos pues, un lugar claro a dónde regresar.

Es por eso que el concepto del “new normal” se ha vuelto tan importante para muchos.  El tratar de entender cuál será la nueva normalidad post-pandemia es clave para la supervivencia de muchas empresas. Y déjeme decirle que, si nunca ha sido fácil predecir el futuro, ahora es aún más complicado; las variables son muchas y aún no alcanzamos a entender todas ellas.

El escenario que se nos está planteando de que, en alguna fecha mágica, ya todo habrá pasado y que podemos gradualmente volver a la normalidad parece estar encontrando serios problemas contra la realidad. Aún en países en los que se redujo con mucho éxito la curva epidemiológica como Corea del Sur, la desescalada de la cuarentena parece estar enfrentando serios desafíos. Una reapertura de restaurantes y bares en ese país trajo un incremento del número de contagios y llevó de nuevo a cerrar este tipo de establecimientos.  Algo similar está aconteciendo en otros países como China, en donde el gobierno se dispone a hacer nuevos tests a toda la población de Wuhan, ante el rebote en el número de casos de COVID-19.

La realidad es que la curva epidemiológica, por más plana que llegue a estar, no se encuentra en cero, en ningún país del mundo. Aún curvas muy planas continúan teniendo un número importante de casos conocidos y un mayor número de casos por conocer, dados los casos asintomáticos o leves y esas personas siguen siendo un riesgo al poder contagiar a otras, sin saberlo.  Estamos ante un virus que no es visible a los ojos de las personas, ni siquiera de las que lo padecen.  En esos casos leves o asintomáticos, ¿cómo podemos saber que siquiera existe, si no tenemos al día de hoy una estrategia de tests masivos a la población en países como México y Latinoamérica?

En los escenarios de desescalada de la cuarentena estamos asumiendo un regreso gradual a las actividades que, hasta finales de 2019, formaban parte de nuestro estilo de vida. Regresar a aulas en todos los niveles educativos, volver a trabajar en actividades presenciales, abrir tiendas y restaurantes; volver a tener opciones de entretenimiento, abrir espacios públicos como plazas y centros comerciales; levantar restricciones a vuelos internacionales, entre otras. La lista de cosas que perdimos de nuestro estilo de vida durante las medidas de aislamiento social es muy grande; prácticamente las dejamos de lado por la pandemia.

Sin embargo, la verdadera pregunta es, ¿volveremos de nuevo al estilo de vida que solíamos tener antes de la cuarentena o el temor al contagio por COVID-19 habrá alterado para siempre nuestro estilo de vida? Más allá de perder los saludos de abrazos y besos, ¿volveremos a viajar con la misma frecuencia con la que lo hacíamos antes? ¿Volveremos a buscar ir a restaurantes y bares aglomerados?  No parecen ser escenarios que regresen tan rápidamente. ¿Volverán los conciertos y eventos masivos en 2021 o tendrán un regreso mucho más gradual?  ¿Saldremos del home office o llegó para quedarse?

Considero que es muy relevante que para los planes de corporativos y de startups no caigamos en la falacia de que habrá una desescalada simple y llana a partir de una fecha mágica; esto sería un error que podría costarnos caro. Hay que pensar en múltiples escenarios de desescalada en los cuales aún existirán restricciones o es posible que éstas y algún tipo de cuarentena regresen a ser impuestas. También hay que pensar que conceptos altamente exitosos en el mundo antes del COVID-19 no necesariamente serán aceptados bien en el mundo de la reapertura de la economía. Conceptos exitosos serán puestos a prueba en la búsqueda del mundo por una nueva normalidad. No sólo las medidas sanitarias están alterando las conductas, también la mente de los clientes y consumidores cambió y es muy importante entenderlo. No sólo son medidas de las autoridades, la mente de las personas cambió, en muchos casos, para siempre.

Lo más sensato es que dejemos de pensar en fechas mágicas en las que se reabrirá la economía y todo volverá a ser como antes. Lo que sigue por el resto de 2020 y, hasta que el mundo encuentre una vacuna, será un proceso y no una fecha fija que aún tendrá muchas lecciones que darnos y esa búsqueda del new normal será también un proceso en el que tendremos que re-aprender de nuestros consumidores. Es una época de escuchar y de adaptarnos a nuevos patrones de comportamiento. Quien entienda esto tendrá muchas oportunidades de hacer grandes negocios y emerger como uno de los vencedores en este nuevo mundo.

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