El Santander sabía hace meses que no contratar al banquero le iba a salir muy caro

En Banco Santander le había ofrecido casi US$ 60 millones a Andrea Orcel para contratarlo, además del sueldo anual. Es el CEO que quiso fichar y luego desistió y que ahora le reclama US$ 115 millones.

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  • Un banquero italiano demanda al Santander por un trabajo de CEO que le ofreció y luego declinó. Pide US$ 115 millones.

  • El banco llegó a ofrecerle casi US$ 60 millones para que rescindiera con UBS, su anterior trabajo. Además del salario anual.

  • La demanda avanza en la Justicia española y echa luz sobre los altos salarios de los CEO de los bancos.

El escándalo por la frustrada contratación del italiano Andrea Orcel como CEO del Banco Santander en España sigue generando repercusiones.

Se trata de la “novela” del fichaje del ex director de la banca de inversión UBS Group, quien demandó al Santander por 100 millones de euros (US$ 115 millones) después de que el banco se arrepintiera de una oferta para contratarlo como director ejecutivo.

Orcel presentó una demanda por el incumplimiento del contrato, aún cuando nunca llegó a trabajar en la entidad financiera con presencia en gran parte del mundo.

Ahora se conoció que Orcel y el secretario del Consejo de Administración del Santander, Jaime Pérez Renovales, habían firmado un documento que establecía que el italiano, como nuevo consejero delegado, percibiría 52 millones de euros (casi US$ 60 millones), aparte de su salario anual, como compensación por su salida de UBS. Y que en caso de ruptura, se le abonaría esa cantidad, publicó VozPopuli.

Es decir que el banco conocía desde el mes septiembre del año pasado que la contratación del nuevo CEO le costaría, al menos, 52 millones de euros. “Sin embargo, en enero, cuando anunció que no iba a insistir con el nombramiento del banquero de UBS, aseguró que lo hacía porque el precio era superior al estimado en un principio, a pesar de que el costo no había variado”, agregó el medio español.

Esos 52 millones incluyen 35 millones para resarcir al banquero de una prima a largo plazo de UBS (el equivalente a una pensión) que perdería si dejaba el banco suizo para irse a otra entidad financiera, y otros 17 millones en concepto de prima de fichaje.

En todo esto basa su argumento Orcel para reclamarle 102 millones de euros al banco (casi US$ 115 millones): exige el cumplimiento del contrato y, en caso contrario, una indemnización que incluya los 35 millones de euros pactados, los 17 millones de la prima del frustrado fichaje y cinco sueldos anuales, publicó El Confidencial.

Por su parte, el Santander dice que nunca llegó a contratar a Orcel, ya que lo único que hizo fue pactar las bases de un posible fichaje supeditado a distintas condiciones, que no se cumplieron.

El Financial Times informó que el Santander retiró la oferta de trabajo, en parte, porque su presidenta ejecutiva, Ana Botin, tuvo dudas sobre el nombramiento debido a desacuerdos sobre el alto perfil público que Orcel tendría después de unirse al banco.

Los abogados de Orcel argumentarán que la carta de oferta, que aclara que el nombramiento debe ser aprobado por el directorio del banco, es equivalente a un contrato de trabajo formal porque Santander llegó a anunciar la contratación en la bolsa de valores de Madrid.

Ana Botín, presidenta del Banco Santander, junto a Andrea Orcel y José Antonio Álvarez, actual CEO. (Foto: Santander)

Salarios, primas y millones

La carta de oferta, que fue vista por varios medios internacionales, echa luz sobre los multimillonarios salarios y primas que los bancos ofrecen para asegurarse a sus altos ejecutivos.

El Santander ofreció pagarle a Orcel una suma anual de 10 millones de euros, con un salario base de 2,9 millones; 5,35 millones en bonificaciones anuales; 829 mil euros de pensión anual; y 921 mil de otros beneficios.

Como publicara Merca2.0, en la demanda, el banquero dijo que ya había asumido compromisos en Madrid para prepararse para la mudanza, cuando le avisaron que se cancelaba el ofrecimiento.

Explicó también que le faltaban unos pocos días para hacer el pago inicial de una casa en la capital española y que su hija ya había sido aceptada en su nueva escuela, publicó el Financial Times en una entrevista en mayo. “No soy de los que dejan pasar las cosas si creo que no es lo correcto”, dijo.


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