El salario emocional y la satisfacción del personal

La implantación de un salario emocional no implica la inversión de grandes recursos sino, un cambio de filosofía en la relación con el personal

Una reflexión importante de Benito Berceruelo, Consejero Delegado de Estudio de Comunicación, en el libro Comunicación Interna en la Empresa, Claves y Desafíos, editado por la propia consultora con sede en Madrid: “los empleados son uno de los pilares fundamentales de cualquier empresa; probablemente, junto con los clientes, el más esencial”. Bien dice aquella máxima “Public Relations begin at home”. De allí la importancia de un programa de relaciones públicas internas, ya que la satisfacción del personal, el principal stakeholder de una organización, incide en la reputación corporativa.

Nos referiremos a la reputación interna rubro que según Merco tiene un peso del 13 por ciento entre los elementos que conforman la reputación de las organizaciones.

“La reputación interna surge del reconocimiento que los empleados de una compañía hacen del comportamiento corporativo con todos los stakeholders y no sólo con los propios empleados y comienza cuando se alcanzan unos estándares superiores en cuanto a calidad laboral”, dice Villafañe en su libro La Buena Empresa.

Un concepto de relativa reciente acuñación relacionado con la conducta de las empresas con su personal es el salario emocional, el cual juega ahora un papel fundamental no solo en el desarrollo de las actividades cotidianas del personal, sino también en su nivel de rotación, por lo que las empresas comienzan a dar cada vez más importancia a los aspectos que lo conforman, como la cultura organizacional y las oportunidades de desarrollo personal y profesional.

El Salario Emocional está integrado por 5 elementos:

  • Oportunidades de desarrollo, relacionado con la capacitación, gestión del talento, couching, mentoring y plan de carrera
  • Balance de vida, que consiste en esquemas de trabajo flexible, beneficios de salud, integración de la familia y oportunidades de esparcimiento y recreación
  • Bienestar psicológico, el cual tiene que ver con el reconocimiento, autonomía, retos profesionales y trascendencia en la comunidad
  • Entorno laboral, el cual consiste en un clima de compañerismo, sentido de familia y equipo
  • Cultura laboral, que debe atender la responsabilidad social (no sólo con iniciativas de la empresa, sino también de los propios colaboradores), ética en el lugar de trabajo y relación con líderes (los cuáles habitualmente no están cerca del personal, sino subidos en su “torre de marfil”)

Como puede apreciarse, la implantación de un Salario Emocional no implica la inversión de grandes recursos sino, principalmente, un cambio de filosofía en la relación con el personal.

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Licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM y Maestro en Relaciones Públicas por el CADEC, Es socio fundador y Vicepresidente Ejecutivo en AB Estudio de Comunicación y profesor del Máster en Comunicación Digital que imparten el CADEC y la Universidad de Cantabria. Distinguido como Maestro Emérito. Es autor y coautor de libros sobre relaciones públicas. Fue electo “El Publirrelacionista del Año 2013”, reconocimiento al que convoca la Asociación Mexicana de Profesionales de Relaciones Públicas (PRO-RP)