La controversia llegó una vez más al terreno político. La noche de este viernes las redes sociales se encontraron en una nueva discusión generada por el vocero de la campaña de José Antonio Meade, Javier Lozano, quien a través de sus redes sociales compartió un video que fue entendido no sólo como un ataque hacia López Obrador, sino también para personas de la tercera edad.

En el mensaje que ha sido eliminado en su publicación original, aparece una persona adulta, con características similares a las del candidato de Morena, en el asiento de conductor de un auto que  expresa sus deseos de manejar; en el asiento del copiloto se puede ver a una mujer que refiere a su incapacidad para conducir en un tono que intenta ser familiar.

La escena es acompañada por un mensaje en texto que indica: “Si ya no está en condiciones, quiérelo y respétalo, pero no lo dejes manejar un país”.

Para muchos, el mensaje es una referencia clara hacia Andrés Manuel López Obrador y los recientes apuntes que hablaban sobre posibles problemas de salud de dicho candidato.

Más allá del presunto ataque que se relaciona con la contienda electoral, el material ha desatado toda serie de criticas por un supuesto caso de discriminación hacia adultos mayores, hecho que ha posicionado al vocero de campaña como tendencia en redes sociales.

Un error que la mercadotecnia puede pagar caro

El hecho, mas allá de las implicaciones políticas que tiene, deja en claro un error que la mercadotecnia —tanto política como comercial- podría pagar a largo plazo: el olvido de los consumidores y audiencias mayores.

Las elecciones presidenciales en México están cae vez más cerca y antes que trabajar por ganar la preferencia de los votantes, uno de los grandes desafíos para los estrategas políticos estará en motivar el voto sobre todo entre las generaciones más jóvenes, toda vez que los millennials podrían definir al próximo presidente del país.

Así lo refiere datos reciente entregados por Instituto Nacional Electoral (INE), las cuales indican que este segmento de la población representan el 30 por ciento del total (88 millones de personas) de la población con capacidad para votar.

De esta manera, hemos visto un sin fin de esfuerzos que buscan cautivar a este nicho del electorado; sin embargo, parece que se está olvidando dar las audiencias más maduras el reconocimiento necesario para asegurar su voto. El caso de Lozano es clara ejemplo.

Para la política y las empresas cambiar el rumbo de esta realidad es vital si consideramos la relevancia que tiene el sector de adultos mayores en mercados como el mexicano.

Las últimas proyecciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía destacan que en los últimos 25 años, el segmento de habitantes ubicados en la tercera edad se incrementó un 4.2 por ciento, mientras que la población de 30 a 59 años aumentó de 25.5 a 36.4 por ciento. En contraste, las personas menores de 15 años disminuyeron de 38.3 por ciento a 27.4 por ciento.

Dentro de este grupo poblacional hay un vacío de comunicación, las empresas y ahora la política parecen no considerar a este segmento que busca propuestas que les ayuden a seguir siendo relevantes, que les hablen y los inviten a seguir siendo más productivos. Para las marcas -entendidas desde cualquier ámbito- un reto importante será empezar a voltear a ver a estos segmentos a los que, por lo menos ahora, no les están dando la importancia que merecen.