El diseño y la codificación que hay detrás de un producto ha planteado a los mercadólogos una oportunidad definitiva para aprender conceptos y tendencias que ayudan a definir la forma de estos productos.

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Se trata de realizar acciones orientadas a la acción de estas marcas dentro del mercado a través de la comunicación de sus productos.

Coca Cola ha logrado esta comunicación con el consumidor a través de una botella curvilínea y el color rojo.

McDonald’s logró convertirse en la gran participante del mercado con la mezcla del color amarillo con el rojo y Pepsi no puede pensarse sin el color azul, de la misma forma en que el verde es insignia de Starbucks.

Los colores no solo determinan la preferencia por un producto a partir del diseño con el que cuentan, también se convierte en una exitosa estrategia comercial dentro de mercados como el de ropa interior.

Cifras de YouGov advirtieron que el color negro era el favorito para adquirir este tipo de productos, seguido del blanco y el azul.

El conocimiento del impacto que un color tiene en un producto es definitivo, no solo para descubrir la oportunidad de una marca, de lograr comunicarse a través del diseño con el que cuenta, también determina la demanda comercial en función del color preferido del mercado.

Para descubrir con mayor detalle estas tendencias basta con leer obras como Color Code Branding & Identity del autor Wang Shaoqiang.

En su obra, Shaoqiang descubre toda una serie de casos de estudios en donde queda demostrada la importancia de la aplicación del color correcto para la marca, sobre todo ahora en que la experiencia es uno de los principales detonantes en la compra de productos, por lo que las marcas deben de apostar a la precisión quirúrgica en la implementación de un color que sirva para identificar a su marca.