• Estrenada en 2011, Game of Thrones concluirá después de ocho años y ocho temporadas el próximo mes de mayo.

  • En plataformas como Facebook, Game of Thrones acumula más de 22 millones de “Me gusta”, testimonio de la enorme y sólida base de fans que ha construido.

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Drama y acción. Héroes y villanos. Alianzas y traiciones. Guerras y asesinatos. Misterio, luchas y… ¡dragones! En pocas palabras, Game of Thrones es la mejor serie de todos los tiempos… al menos es lo que nos han hecho creer desde el 17 de abril de 2011, fecha en la que llegó a la pantalla chica.

Y mientras el debate por saber si realmente es lo mejor que le ha pasado a la industria del entretenimiento televisivo continúa, es un hecho después de ocho años, siete temporadas y una más (la última) a punto de estrenarse, Game of Thrones gobierna en el reino de la televisión.

Faltan dos días para que la octava temporada vea la luz, y el segmento mercadológico no podría estar más feliz. Ahora, en ese sentido, antes, durante y después ha habido, hay y definitivamente habrá muchas promociones, contenidos alusivos y acciones de marketing relacionadas al fenómeno “GoT” (como se le conoce por sus siglas, para futuras referencias).

Y hablando sobre el fenómeno…

Game of Thrones es uno de los fenómenos más grandes en el mercado. Por el impacto que ha logrado en la industria del entretenimiento, a través de redes sociales y en acciones de marketing, por medio de la colaboración con las marcas, resulta necesario analizar el por qué detrás de su éxito.

En el caso de GoT, no se puede negar que George R.R Martin ha logrado darle muchos elementos que millones de personas —literalmente—aman. Desde jugar con la mitología y el folclore hasta hacer referencia a ciertos pasajes históricos de la humanidad (como las Guerras de las Rosas, de Inglaterra), que en combinación dan como resultado un contenido adictivo para las audiencias.

Ya no se puede clasificar como ‘un programa de televisión ordinario’. En pocas palabras, la creación de Martin se ha convertido en un fenómeno cultural que incita a un nivel de devoción y pasión único, generalmente visto en grandes franquicias de Hollywood, como Harry Potter o Star Wars, por mencionar algunos.

El contenido, los personajes y otros elementos son parte de diferentes campañas, memes y una gran cantidad de otros materiales.

El próximo domingo podrá comprobarse esta hipótesis, considerando que el 0,13 por ciento de la población mundial observó la séptima temporada al momento de su estreno (10,2 millones de espectadores)

… se tiene que considerar su popularidad y fandom

El próximo 14 de abril, fans de todo el mundo verán el estreno de la octava temporada. Sí, “de todo el mundo”. Esta situación no se había aplicado antes a un estreno de televisión, pero Game of Thrones lo consiguió.

Algo que se considera “normal”, considerando que el final de la séptima temporada atrajó a más de 16 millones de espectadores (más que la población de Nueva York, Chicago y Los Ángeles en conjunto).

Durante la mayor parte de su historia, la televisión ha sido un medio local. Programas como “Dallas”, “Baywatch” y “The Simpsons” atrajeron a grandes audiencias a nivel mundial, pero su internacionalización requirió más tiempo. Es decir, pasaban meses o incluso años para que se emitiera fuera de Estados Unidos.

Internet lo cambió todo

Hoy en día, es posible que una serie lance nuevos episodios a nivel mundial. Se ha creado una nueva cultura mediática compartida, que trasciende fronteras. Después de todo, con el 56,1 por ciento de la población mundial conectada a Internet (según IWS), resulta normal pensar cómo es que plataformas como Netflix o Amazon Prime Video obtienen mayor ventaja.

Aunque GoT es un programa de HBO (televisión por cable), está a la vanguardia de esta situación. De esta manera está demostrando que los servicios distribuidos por Internet están construyendo una base de suscriptores global. Tienen clientes en todo el mundo y pueden actuar como productores y distribuidores de sus propios contenidos (series), lo que los obliga a generar un éxito que esté a la par de los Blockbusters cinematográficos.

Y si bien Game of Thrones demostró que puede ser lucrativo gracias a su expansión por Internet, no hay una “fórmula mágica” para hacer uno. Las probabilidades de éxito son mucho mayores al hacer series que hablan específicamente de las experiencias culturales de las personas, según su país.

Una vez que Netflix y Amazon Video hayan consolidado una sólida base de suscriptores fuera de Estados Unidos (México es su segundo mercado más importante, según el GlobalWebIndex) por medio de programación local, podrá adentrarse de lleno en el arriesgado negocio de los grandes éxitos mundiales. Y ya lo está haciendo (Luis Miguel, la serie es el mejor ejemplo).

Construyendo una base global de fans

HBO se ha enfocado en hacer de la serie lo más redituable y rentable posible. Es decir, con hasta 15 millones de dólares en promedio para cada episodio de la octava temporada, lo que busca es tener un producto visualmente impresionante.

Para hacer una comparación, series como The Walking Dead (de AMC) estiman entre 4 y 5 millones de dólares por episodio.

Sin embargo, también se debe destacar que Game of Thrones no comenzó siendo un éxito global. Su debut, en 2011, siguió una práctica estándar, como una serie exclusiva por medio de un canal de cable de suscripción, con un retraso para su exhibición en otras regiones.

Posteriormente, —tres años después— GoT se convirtió en uno de los mayores éxitos de Internet. Sin embargo, HBO no utilizó su plataformas para distribuir su contenido en todo el mundo, como Netflix, Amazon Prime Video o Hulu hicieron con sus contenidos (nuevamente el ejemplo está en The Get Down, Stranger Things o The Handmaid’s Tale). En cambio, si bien Internet fue importante para el crecimiento global de la serie, todo fue gracias a la oportunidad que brindó la compañía a los fans para interactuar entre sí.

Sobre todo en redes sociales y blogs digitales. Game of Thrones inspiró análisis, promovió el debate y consideró la unión de perspectivas y teorías alrededor de los personajes involucrados desde todas partes del mundo. Esto alentó a que los usuarios buscaran fuentes de contenido no autorizadas, ya que era la única forma de ponerse a la par de la historia y evitar los spoilers.

La piratería desató la popularidad de la serie

Sí, tal como una de las viejas máximas del marketing: de boca en boca (o de computadora en computadora) GoT encontró en la piratería una forma de promoción gratuita —aunque HBO sin duda preferiría que los espectadores vieran la serie a través de sus canales autorizados—. De hecho, muchas plataformas analistas de datos consideran que la serie es el programa más pirateado del mundo.

Como respuesta, en 2015 y a punto de estrenar su quinta temporada, HBO mejoró sus acuerdos de distribución para llegar a un gran total de170 mercados en todo el mundo; el objetivo era emitir los nuevos episodios en simultáneo con su transmisión en EE. UU. Su estrategia acaparó la atención y batió el récord de Dr. Who, que en su 50 aniversario implementó la misma táctica, con una transmisión simultánea en 94 países.

Esto no podría haberse logrado sin la ayuda de su alcance internacional, que le proporcionaron un canal directo para los espectadores fuera de Estados Unidos.

Juego de Éxito: las claves detrás del boom de Game of Thrones 

1. La única referencia de storytelling en el entretenimiento

A diferencia de franquicias como Avengers (Marvel Studios/Disney) o Strangers Things (Netflix), está dirigido a un público adulto. Según Barna Donvovan, PhD de estudios de cine y medios de comunicación en la Universidad de Saint Peter, explica que al funcionar como un referente simbólico de los principales problemas sociales y políticos de la época, resulta más interesante para dicha audiencia.

En este sentido, Josué Cardona, terapeuta y fundador de GeekTherapy.com, señala que GoT está mucho más matizado que otras series del segmento, como WestWorld (HBO) o Marco Polo (Netflix). Game of Thrones es un show más complejo y por la misma situación, es más atractivo que la mayoría de los programas de televisión.

Game of Thrones crea un mundo que navega indirectamente en diferentes sentidos, desde los créditos de apertura hasta las relaciones de amor-odio entre los personajes involucrados, lo que despierta un sentido emocional en el espectador.

2. ¿Nuevos públicos? Apuesta NO arriesgada

En un mundo lleno de contenidos e historias con personajes planos y sin personalidad (principalmente en comedias), este tipo de fantasías se han convertido en los antídotos cerebrales. Y Game of Thrones es uno de los espectáculos más inteligentes y matizados, tanto en trama como en lenguaje.

Puede ser difícil de seguir, pero hacerlo correctamente es gratificante y emocionante. Por lo tanto, HBO interpela a este hecho y sabe a qué público debe llegarle.  que nuestros cerebros anhelan el trabajo cerebral que nos hace el programa.

Con su humor, sus diálogos y sus complicados cuestionamientos morales (sobre todo cuando se descubren relaciones más allá de lo familiar…), Game of Thrones hace que el público realice un trabajo intelectual serio.

3. Prestar atención a los pequeños detalles

Si algo nos ha enseñado Game of Thrones, es que no se puede confiar en lo que está por venir. El elemento atractivo, aunque resulte frustrante, es que justo cuando los espectadores creen que tienen el amarre de un hilo, el programa demuestra que estás equivocado.

Los personajes centrales son asesinados, de los que menos se espera acción resaltan y reclaman poder, etc. Los giros y las vueltas de la trama atrapan.

4. La expectativa lo es todo

Cuando se trata de series de este género y de esta magnitud, jugar con la expectativa es casi una estrategia de marketing obligada. ¿La razón? Con ella no solo se obtiene atención de los fans, si no que además se crea un murmullo en otras personas: los “curiosos” siempre se pueden convertir.

Si se emocionan por el tema la audiencia creará la expectativa y formará opinión por su propia cuenta.

5. Desarrollar un enfoque estratégico único, eliminar lo que no funciona

La reina engañadora, un rey despiadado, un caballero valiente y zombies de hielo. Si bien Game of Thrones establece una serie de arquetipos clásicos, se dedica a jugar con ellos de maneras extremadamente inteligentes.

Por ejemplo, en el caso de Daenerys, hasta el momento se presenta como una potencia femenina prometedora, que puede, incluso, hacerse notar aún más que los personajes masculinos protagonistas. Este tipo de mercadotecnia, disruptiva, brinda a la audiencia objetivo las herramientas necesarias para seguirlo.

Muchas gracias por haber leído. 

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