El distintivo ‘Hecho en México’ sigue estando de moda y conecta

6 de cada 10 mexicanos prefieren consumir marcas mexicanas y para un 74 por ciento el origen del producto sí influye en su decisión de compra.

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Aunque el distintivo Hecho en México existe desde los 70, ha cobrado mayor o menor relevancia dependiendo del ciclo histórico y económico por el que ha atravesado la nación. En 1978 se establece por primera vez el logotipo y emblema para aquellos productos que estuvieran fabricados dentro del país.

Posteriormente, esta iniciativa y la Norma sobre su uso fueron actualizados en 2009 y en 2017. Pero, ¿qué significa producir y consumir lo Hecho en México?

El distintivo oficial que otorga la Secretaría de Economía, a través de diez organismos como el Instituto Mexicano de Normalización y Certificación, a los productos hechos en México, es un reconocimiento para todas aquellas empresas que dan prioridad a la sostenibilidad en sus vertientes social y económica; ya que son firmas que emplean a familias mexicanas e invierten en la economía local y nacional.

Para que el producto pueda adquirir la certificación, debe cumplir con alguno de los siguientes cuatro casos:

Que el bien sea obtenido en su totalidad o producido enteramente en México;

Que sea producido exclusivamente a partir de materiales que califican como originarios de México;

Que sea elaborado con bienes no originarios, pero que resulte de un proceso de producción cien por ciento mexicano

Que el valor de transacción de los materiales no originarios no exceda del porcentaje establecido para cada sector respecto del valor de la transacción de la mercancía.

Además, la normativa incluye obligaciones y lineamientos generales por sector productivo en los que las empresas que aspiren al reconocimiento deben comprobar que tienen un valor agregado nacional, por su calidad, innovación, diseño, sustentabilidad e inclusión laboral, entre otros criterios. De acuerdo con la Secretaría de Economía, la certificación Hecho en México sirve como garantía para los consumidores.

De hecho, los principales objetivos de la iniciativa son fortalecer el mercado interno, garantizar reglas claras para incentivar el desarrollo de un mercado interno competitivo, favorecer la competitividad de los productos nacionales y fomentar su consumo, mejorar el acceso a mercados internacionales para los productos mexicanos que cuentan con el distintivo y ayudar a los consumidores a identificar productos o servicios con valor agregado en México.

Según un estudio publicado por la consultora Kantar en 2018, seis de cada diez mexicanos prefieren consumir marcas mexicanas, y para un 74 por ciento, el origen del producto sí influye en su decisión de compra.

En el caso de la fabricación de unos jeans, por ejemplo, para poder formar parte de la familia de productos Hechos en México, es importante aplicar estándares de calidad en los más de cincuenta procesos de producción que implica la fabricación de un par. Aunque no todos los insumos que se utilizan (como hilos, tela o botones) sean producidos en México, sí pueden basar la totalidad de su línea de producción en el país, dando empleo de calidad a cientos de mexicanos, lo que contribuye con la economía de muchas familias y la economía nacional.

Y es que el reconocimiento Hecho en México no debería resumirse sólo a la inserción de un logotipo en un producto. Es necesario realizar esfuerzos de comunicación continuos, apoyar a estas marcas, incentivar la compra y protegerlas con programas.

Fenómenos como la apertura económica y comercial que vivió México en la década de los 90 o la posterior crisis económica mundial que se desató en 2008, hicieron mella en amplios sectores de la economía del país.

No debemos aislarnos del comercio mundial, pero tampoco debemos olvidar la importancia de dar apoyos a las empresas cien por ciento mexicanas, que no sólo generan ventas en el país, sino también dan trabajo a miles de mexicanos y mantienen una producción y manufactura íntegramente mexicana, siendo un motor económico y generando un alto porcentaje del empleo formal en el país. Es necesario que éstas también puedan beneficiarse del mercado internacional, pero especialmente del nacional.

Escribo estas líneas porque soy una orgullosa mexicana que trabaja para una empresa cien por ciento nacional, que compra responsablemente y quiere seguir aportando su granito de arena al crecimiento del país que la vio nacer.