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El día que McDonald’s volvió loco al comunismo, el revuelo de su primer tienda en Moscú

McDonald's abrió su primer tienda en Rusia en 1990, algo que causó sensación en Moscú, ya que la experiencia a los soviéticos fue la principal estrategia

Durante 2017, la cadena de comida rápida McDonald’s generó ingresos por 22.82 mil millones de dólares a nivel mundial, según el reporte financiero del periodo mencionado; mientras que, Kantar Millward Brown indicó que durante 2018 la hamburguesería fue la mejor marca con un valor superior a los 126 mil millones de dólares.

Su penetración en diversas latitudes es tal, que en 2017 contaba con más de 37 mil establecimientos repartidos en todo el mundo; no obstante, para lograr esta cosecha de resultados, en algún momento la firma tuvo que arriesgar y eso fue lo que pasó el 31 de enero de 1990.

De acuerdo con un reporte de Russia Beyond, esa fecha fue en la que McDonald’s abrió su primer unidad en Moscú, lo que generó que miles de moscovitas se aglutinarán alrededor del local ubicado en la plaza Púshkinskaia del centro de la capital rusa.

Motivo por el cual se batió el récord de clientes en una inauguración; se trató de más de 30 personas; el récord anterior era también de la cadena en Budapest, con 9 mil 100 clientes.

La congregación fue tan grande que se decidió enviar a la policía para controlar la situación, como si fuera un partido de futbol.

Retos.

Desde Russia Beyond se relató que conseguir una plaza laboral en McDonald’s durante la época soviética no era sencillo. Los primeros trabajadores eran la crema y nata de la juventud soviética: se contrató a estudiantes de prestigiosas universidades que podían hablar idiomas extranjeros y que además tenía buenas habilidades de trato con el cliente.

Este punto fue clave ya que se trataba de una actitud que contrastaba con el típico servicio soviético, conocido por su actitud despectiva, su ausencia de sonrisas y frialdad.

Por lo tanto, los buenos modales así como rostros radiantes generaron conmoción con los clientes. De hecho los consumidores estaban tan incómodos ante las sonrisas de los que atendían, que los jefes de McDonald’s pidieron a sus empleados que sonrieran menos.

Aspiración.

La estrategia de McDonald’s consistía en ofrecer al ciudadano promedio soviético la posibilidad de ver cómo era la vida más allá del Telón de Acero. La gente de la URSS había escuchado tantas cosas sobre la cultura occidental sin poder acercarse, que los ciudadanos soviéticos se volvieron locos cuando llegó a Moscú.

El simple hecho de la hamburguesa causó revuelo ya que la gente estaba acostumbrada a una dieta bastante restringida, en comparación con occidente. Hubo quienes se llevaron a casa los envases desechables de la marca como souvenirs, detalló Russia Beyond.

Efecto duradero.

A pesar de que una Big Mac no era barata, puesto que costaba el equivalente a un abono mensual de metro y autobús, el alboroto provocado por McDonald’s no fue efímero puesto que durante los siguientes dos años todavía se podían apreciar largas filas.

El fervor se desvaneció conforme se abrieron más locales de la firma en el país; e incluso el presidente Borís Yeltsin.

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