El control de internet ¿pone en riesgo a los unicornios tecnológicos?

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La industria de las aplicaciones móviles es por mucho uno de los sectores con mayores tasas de crecimiento a nivel mundial.

Hoy hay más de 2 millones 200 mil apps disponibles en la App Store de Apple y 2 millones 600 mil para Android en la Google Play Store, de acuerdo con datos de Statista. ¿Cuántas apps hay en un smartphone promedio? Un estudio de Research Now indica que el 49 por ciento de los estadounidenses utiliza entre seis y diez apps a la semana.

Cuando se descargan las aplicaciones, se les solicita a los usuarios compartir diferentes tipos de información personal, que según una investigación de Moblico y mCordis, esta mayormente conformada por dirección de email (92 por ciento), nombre (91 por ciento), género (71 por ciento), edad (64 por ciento) y número de teléfono (59 por ciento).

Las apps más populares en los smartphones en este momento son de comunicación y redes sociales (WhatsApp, Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat), de servicios basados en economía colaborativa (Uber, Cabify, Airbnb, Waze), de música (Spotify, Google Music, Apple Music), de alimentos (Sin Delantal, Ubereats, Rappi) y de servicios bancarios, dependiendo del banco del usuario.

Desde la óptica del sector empresarial, el valor de estas herramientas está relacionado con algo más que ofrecer a sus clientes soluciones a la palma de su mano. La información puntual sobre el perfil, los hábitos, intensiones e intereses sobre el público meta que se pueden obtener a través de estos recursos son altamente apreciados.

De acuerdo con cifras publicadas por WebsDirect, las funciones de muchas de estas apps permiten conocer con altos grados de fidelidad el genero de un consumidor (en un 75 por ciento), su edad (54 por ciento) así como estatus parental (66 por ciento).

La dos caras de la privacidad

La cantidad y calidad de datos que se pueden obtener sobre los usuarios desde esta arena, pone sobre la mesa un jugador más que debe entenderse con todo el rigor posible: la privacidad del consumidor.

De acuerdo con diversos estudios, muchos consumidores no estarían descargado y utilizando aplicaciones móviles, debido a las crecientes preocupaciones sobre privacidad y seguridad que están tendiendo.

Un estudio llevado a cabo por Mobile Ecosystem Forum (MEF), AVG Technologies y On Device Research en 2015, revela que más del 50 por ciento de los usuarios móviles a nivel mundial aseguran haber eliminado una app por temas de privacidad y seguridad sobre ésta. Así mismo, un 34 por ciento dejaron de usar una aplicación por la misma razón.

Otras acciones tomadas por los usuarios móviles incluyen dejar una opinión negativa o una advertencia a un amigo, además de descargar la app de la competencia. De hecho, un 85 por ciento de los participantes señalan haber realizado alguna de las acciones citadas anteriormente debido a las preocupaciones sobre seguridad.

El asunto se agrava cuando se toman en cuenta los vacíos de seguridad que tienen incluso las más sofisticas empresas en la materia.

Compañías como Apple han pasado por problemas relacionados con fugas de información a través de su tienda de apps móviles. La seguridad que existe dentro de cada una de ellas aún continúa en duda.

Los ingresos por publicidad en apps móviles alcanzarán durante este año ingresos por 4 mil 375 millones de dólares, mientras que para 2017 se espera que la cifra crezca hasta llegar a los 10 mil 694 millones de dólares.

Durante septiembre de 2015, la compañía de Cupertino tuvo un accidente relacionado con apps que estaban en su plataforma, pues dio a conocer las 23 infectadas por malware XcodeGhost; se calcula que el problema afectó a 22 mil usuarios.

Para las personas, tener un mayor control sobre lo que comparte o no dentro de estos espacios así como el uso que los servidores del producto dan a la misma es tema prioritario, preocupación que es compartida por algunos gobiernos alrededor del mundo aunque por razones distintas.

Gobiernos de Rusia o China trabajan por establecer leyes que les dan control casi absoluto sobre lo que se comparte, como se comparte y desde que plataformas se distribuye todo el contenido en la red con la intención de identificar información o plataformas que van encontrar de la legalidad en aquellas naciones. Las aplicaciones móviles ya son parte de este fenómeno.

Bloqueo, censura y el riego

A principios de este año, el Ministerio de Industria y de Tecnología Informático en China dio a conocer una campaña mediante la cual anunció la inspección de los servicios de almacenamiento y de transmisión de contenidos que se encuentran en este país.

La razón se centra en ubicar las Redes Privadas Virtuales (VPN, por sus siglas en inglés) que funcionan en ese país, mediante las cuales los usuarios chinos pueden acceder a sitios web censurados por las autoridades.

Poco después, el diario The New York Times denunció que mediante esta política se obligó a la empresa Apple a retirar su aplicación digital en el mercado del país asiático.

Poco después, la misma agencia reguladora reveló que también comenzaría a controlar la venta de estos contenidos en los teléfonos celulares, debido a que muchas de ellas contienen información que considera ilegal, o dañina para la estabilidad social en China, de acuerdo con la agencia AP.

Es interesante mencionar que, de acuerdo con datos de la organización greatfire.org, 135 de las mil páginas web y apps más populares en el mundo están bloqueadas en el país asiático.

De igual manera, durante enero pasado, el gobierno ruso solicitó a Google y Apple la eliminación de la aplicación de LinkedIn dentro de sus tiendas online, bajo el argumento de que la red social profesional habría violado la ley que obliga a almacenar los datos personales de ciudadanos rusos en servidores dentro del país, de acuerdo con reportes de AP y Reuters.

Statista calcula que el 29 por ciento de los cibernautas en China recurren a las VPN para acceder a los sitios vedados por las autoridades.

Cabe destacar que la ley rusa de protección de datos personales determina que todas las compañías de internet deben trasladar los datos de ciudadanos rusos a servidores ubicados dentro del país o sus sitios serán bloqueados, según explica la agencia Sputnik.

El argumento del gobierno ruso, es que esta legislación tiene como objetivo proteger los datos de los ciudadanos de su país en caso de que las empresas que proveen servicios informáticos sean hackeadas.

Recordemos que LinkedIn fue víctima de un ataque en 2012, y cuatro años después (en mayo pasado) salió a la luz que un hacker puso a la venta datos de 117 millones de cuentas.

Esta no es la primera vez que las autoridades de la nación europea bloquean servicios o apps. Durante el los pasado, bloquearon la entrada a Wikipedia y Reddit porque existían algunos artículos que explicaban temas de drogas relacionados con el país.

¿Freno para las empresas de nueva generación?

La censura es particularmente negativo en el caso de las apps móviles. Bloquear un sitio web requiere de una infraestructura mayor de herramientas técnicas -como el “Great Firewall” de China-, que no siempre resultan tan efectivos ante las habilidades de algunos usuarios para brincar los filtros de prohibición.

Sin embargo, cuando de una app móvil hablamos, cuando se retira de una tienda online, simplemente no existe. La prohibición la borra por completo del panorama y la visibilidad para los usuarios.

Como lo indican desde The New York Times “la prohibición de aplicaciones destaca un defecto más profundo en nuestra moderna arquitectura de comunicaciones: es la centralización de la información”, lo que por definición trae consigo menores oportunidades de competencia.

Pensemos en aquellas empresas cuyo negocio depende exclusivamente de las aplicaciones. Snapchat y Uber son claro ejemplo.

Desde su nacimiento internet parece ser un mundo sin normas. Aunque existen diversos acuerdo y tratados regionales, lo cierto es que se tratan de regulaciones muy limitadas que sólo funcionan en países y situaciones concretos.

La falta de regulaciones globales para un canal que tiene penetración a nivel mundial no es tema menor. El papel que ostentan las grandes firmas que controlan el principal activo empresarial en nuestros días -los datos- es fundamental para establecer contextos adecuados que antes que convertir a la gran red en un enemigo para el emprendurismo sea punto de partida para nuevas industrias que privilegien la transparencia, la sana competencia y el crecimiento económico de las naciones.

 

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