El caso Toño Esquinca y los dudosos ratings de la radio mexicana

A mediados de la semana pasada, el conductor y director de las estaciones Alfa y 97.7 de Radio Centro, Toño Esquinca, se situó en el centro de la polémica, pues en varios periódicos de circulación nacional se publicó un desplegado firmado por seis grupos radiofónicos que acusaban al locutor de regalar dinero a los radioescuchas que respondieran en las encuestas que escuchan las estaciones que él dirige.

El desplegado firmado por Radio Fórmula, Grupo Acir, Imagen Radio, MVS, Núcleo Radio Mil y Televisa Radio presentaba como “muestra irrefutable” una liga con varios audios en los que Toño Esquinca anunciaba al aire la oferta de dar dinero a quienes respondieran que escuchaban Alfa.

Al enterarse de esta situación por los diferentes medios de comunicación, el locutor invitó a su audiencia a sumarse al tema a través de hashtag #PagoComoEsquinca, el cual alcanzó rápidamente más de 31 millones 824 mil 984 impresiones (de acuerdo con la herramienta de monitoreo KeyHole) las cuales reflejan el sentir de sus detractores y seguidores, con un resultado mayormente positivo y de apoyo al comunicador.

Sin embargo, lo que los grupos radiofónicos firmantes pretendieron ignorar es que lo que Esquinca hacía no era sobornar a los radioescuchas que contestaban encuestas realizadas por empresas de medición de audiencias, sino que se trataba de un estudio de mercado interno, ideado y llevado a cabo por el conductor, pues se trataba de encuestas aplicadas a los ganadores de premios que se entregan en la unidad móvil de Alfa, en diferentes puntos de la ciudad.

Es decir, Toño Esquinca no buscaba influir y manipular encuestas realizadas por Ibope o INRA, dos de las empresas más grandes de medición de ratings, sino que pretendía conocer la opinión de los radioescuchas de Radio Centro y saber la preferencia del público por los conductores y contenidos de Alfa y 97.7.

Como réplica a la polémica, el director de Grupo Radio Centro, Francisco Aguirre aceptó en entrevista, en el programa de Carmen Aristegui, que Toño Esquinca se equivocó en la metodología de su encuesta y que ya había recibido una sanción de parte del corporativo, sin embargo, el empresario propuso lo que llamó Reto Radio Centro, donde animó a las otras empresas de radio a dejar auditar los estudios de audiencia que cada una realiza y publica, mediante firmas independientes y con metodologías transparentes.

La disputa entre radiodifusoras nos hace voltear a ver una realidad en la que, de hecho, no existe una manera cien por ciento confiable de conocer el rating de cada estación y de cada horario de transmisión.

A diferencia de los ratings en televisión, que pueden ser medidos mediante el uso de un aparato que se coloca en las televisiones de los hogares para formar parte de una muestra confiable -y que permite identificar qué es lo que ve la gente-, la audiencia de la radio es medida a través encuestas aleatorias, realizadas sobre todo por las dos grandes empresas Ibope e INRA.

Sin embargo, al puro estilo de encuestas electorales, los grupos radiofónicos sólo publican aquellos sondeos que les favorecen, por lo que nunca, los ratings publicados por una casa radial van a coincidir con los publicados por su competencia.

Por lo anterior, Francisco Aguirre, lanzó el #RetoRadioCentro, pues incluso reveló que la empresa INRA le había pedido dinero a cambio de favorecer a ese grupo radiofónico en las encuestas.

En términos pragmáticos, una medición exacta de ratings en la radio mexicana resulta completamente necesaria, pues cuando alguna empresa o agencia de medios se acerca a una radiodifusora con la intención de adquirir una pauta publicitaria, tiene la idea de que el alcance que conseguirá para su marca irá acorde a los ratings que le prometen, cuando en realidad no exista certeza de esto.

Un primer ejercicio en busca de datos certeros, podría ser que todas las radiodifusoras se sumen al reto de Radio Centro y reunir esfuerzos para obtener mediciones lo más precisas posibles, que permitan tanto a los anunciantes como a la opinión pública, conocer cuáles son los espacios con mayor audiencia y a los empresarios saber qué lugar ocupan en el mercado de la radio.