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Efectos de la pandemia en México: La COVID-19 en el entorno social, económico y de salud

Tanto por sus impactos económicos, sociales y hasta políticos, la COVID-19 será un capítulo clave en la historia de México para el futuro

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  • La Ciudad de México es considerada la entidad más afectada por la COVID-19, tanto en casos de infección como fallecimientos

  • Para dos terceras partes de la población en el país, la infraestructura médica es insuficiente para lidiar con la pandemia

  • En 2019, solo se contaban con 504 unidades de cuidados intensivos en todo el país

Los últimos meses han estado marcados profundamente, en una escala global, por la crisis de la COVID-19. No solo cambió la forma en la que ciertas marcas tienen que interactuar con sus clientes para darles una experiencia segura. También ha sido un elemento persistente en la dinámica política de varios países. Y al tiempo que ha afectado los esfuerzos humanitarios de escala global, también contribuyó a crear un mercado completamente nuevo en la economía.

En México no fue diferente. La COVID-19 cambió por completo la trayectoria económica, social y hasta política de todo el país. Haya sido o no ideal la gestión de esta crisis sanitaria, lo cierto es que este periodo de incertidumbre en el país quedará como uno de los momentos más traumáticos de su historia. Pero, ¿cuáles son las verdaderas dimensiones de este inusual fenómeno? Con ayuda de algunos datos de Statista, se puede tener una idea más precisa:

Sobre el impacto económico de la COVID-19 en México

Tal vez el efecto que va a persistir a más largo plazo de la pandemia, son sus afectaciones a la producción general de la República Mexicana. Desde marzo se vió una caída en el Producto Interno Bruto (PIB) en su comparación anual, llegando a una baja máxima de 9.97 por ciento en agosto pasado. Además, el peso perdió valor frente al dólar de forma significativa, pasando de 18.54 en febrero a 22.49 en julio. Pero el desempleo parece estar estable, incluso a la baja.

Cambios en radicales en el consumo

Otro efecto importante de la COVID-19 fue la forma en la que modificó el comportamiento de las audiencias. En mayo, más de la mitad de la población había dicho que redujo los gastos del hogar, a raíz de la crisis económica. Una tercera parte pensaba hacer todavía más recortes en el corto plazo. Y en abril, con respecto a 2019, se redujo la compra general de productos y servicios en un 22.3 por ciento. A la vez, se vió un impulso a la incidencia del ecommerce.


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La revolución online de la COVID-19

Por si el ecommerce no lo había dejado claro, la pandemia fue una aceleradora crucial de las actividades en línea. Al menos siete de cada 10 consumidores en México dijeron que subió su interés en clases en línea y la compra del súper a través del comercio electrónico. Asimismo, se vió un mayor tráfico, de hasta 65 por ciento, a páginas como Walmart, Amazon y Google. Pero en noticias, la mayoría aún prefirió a Televisa, El Universal y otros medios tradicionales.

Una oportunidad al home office

Igual que en otros mercados, México forzó a muchos trabajadores a trabajar remotamente por la cuarentena de la COVID-19. Para junio, ya casi tres cuartas partes de la población estaba laborando desde sus casas. Esto ayudó a incrementar la preferencia por los modelos más flexibles. No solo siete de cada 10 dijo que estaría interesado en un formato híbrido a futuro. Más de la mitad respondió que este modelo de hecho le ayuda a reducir el estrés del día.

COVID-19 e impacto social

En general, parece que la mayor parte del país reprueba las acciones del gobierno ante la crisis sanitaria. Siete de cada 10 ciudadanos apuntaron, en todas las categorías, que no fue suficiente el número de especialistas médicos, de hospitales y de medicamento disponible. Pero más allá de la situación de salud, casi la mitad de la gente le preocupaba más la parte económica para este abril. Y un 49.4 por ciento de la población se veía algo o muy afectada.

Crónica de una crisis sanitaria anunciada

Parece que no había forma que la COVID-19 no fuera tan grave para México. A partir de 2009, cuando sucedió la crisis de la influenza AH1N1, el presupuesto en vigilancia epidemiológica se fue recortando en el país. Para 2020, ya era de menos de una cuarta parte. Asimismo, desde 2018, los servicios médicos y cuidados al paciente no eran el foco del gasto de gobierno en la salud. En una nota positiva, el número de hospitales sí ha crecido gradualmente desde 2014.

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