• Algunas investigaciones apuntan que no es posible utilizar datos de redes sociales para predecir la incidencia criminal

  • Otros estudios creen que sí es posible usar tweets sobre drogas y armas como un indicador de crimen

  • Según The SSL Store, solo en 2018 el cibercrimen generó ganancias de 1.5 billones de dólares

Así como muchas actividades productivas y de entretenimiento migraron y crecieron en el entorno digital, lo mismo sucedió con los esfuerzos criminales. Ciberataques, virus, ciberacoso  y otras acciones ilegales se han vuelto una verdadera plaga para cualquier agente inmerso en el mundo del internet. Pero para ninguna plataforma han sido tan dañinos como para las redes sociales.

De acuerdo con The Guardian, un grupo de traficantes de armas utilizó por meses el sistema de Snapchat para promocionar sus “servicios”. Autoridades federales señalaron que, durante al menos un año, un trío de individuos publicaba videos y contenido en redes sociales para vender armamento ilegal. Se estima que el grupo pudo vender un centenar. Aunque algunas se recuperaron en casos de robos, asaltos y asesinatos, muchas aún siguen en circulación.

¿Un rol más activo de las redes sociales en la delincuencia?

Para las redes sociales, o las compañías de tecnología en general, participar en tareas de seguridad y protección es un asunto espinoso. Ring, la marca de cámaras de Amazon, ha recibido fuertes críticas por su colaboración con las fuerzas del orden. A la vez, plataformas como Twitter y WhatsApp son utilizadas tanto para difundir estos incidentes como para facilitar estafas y fraudes.

Muchos agentes coinciden que el rol de las redes sociales en el crimen es ambivalente. The Conversation reafirma que, así como han ayudado a resolver casos y crear nuevos retos, también han hecho más complejo el entorno legal y social. Wired, por su parte, defiende la utilidad de estas plataformas como una herramienta de ayuda a las fuerzas del orden.

Sin embargo, una cosa es que otros agentes utilicen redes sociales para frenar el crimen . Otra que estas plataformas tomen un rol más activo. Para sitios como Snapchat, ya es muy caro y demandante luchar con el contenido tóxico. No necesitan la presión adicional de eliminar cualquier signo de criminalidad en sus páginas. Eso sin contar el preocupante escenario que significaría que estas compañías tuvieran aunque sea algunas tareas de protección civil.