Para ser un negocio rentable dentro del mercado actual, no basta con construir una base de clientes leales. Las empresas deben apostar por sumar a sus filas consumidores que amen a sus marcas.

Convertirse en una marca amada, es fundamental para ganar relevancia y tener clientes que realmente aporten valor a los objetivos de negocio de las organizaciones.

En este sentido, una reciente investigación firmada por Harvard Business Review indica que los clientes conectados emocionalmente con sus marcas son entre 25 y 100 por ciento más valiosos al hablar de rentabilidad que aquellos que simplemente se dicen satisfechos.

El camino para conectar con las audiencias mediante las emociones está puesto por el propio consumidor si consideramos que de acuerdo con un reporte presentado por Havas Media, el 45 por ciento de los consumidores globales entre 16 y 34 años aseguran que las marcas juegan un papel esencial en sus vidas, afirmación que entre el segmento de personas que tienen entre 35 y 54 años ocupa el 30 por ciento y entre aquellas de más de 50 años alcanza el 22 por ciento.

Del Top of Mind a la marca amada

No obstante, la realidad es que son pocas marcas logran con éxito este cometido. La mayoría de las empresas logran conquistar el territorio del top of mind, pero las menos son las que consiguen convertirse en love brands.

Sobre este tema corrió la conferencia impartida por Javier Sosa, director de mercadotecnia de PPG Comex, quien en su ponencia durante la décima edición del Congreso Nacional de Mercadotecnia compartido con los asistentes las claves de cambio que ahora caracterizan al marketing en su misión por construir marcas amadas antes que sólo firmas recordadas.

Así se enfocó en explicar la importancia de entender que ahora las marcas se enfrentan a un consumidor nuevo, que busca más experiencias y menos bienes. El valor de las cosas ya no es tan relevante. La forma de hacer negocios ha evolucionado.

Esta es una de las primeras cosas que se deben de entender para convertirse en una verdadera love brand. A esta anotación se sumaron algunas otras:

La segmentación tradicional ya no sirve: Las audiencias deben entenderse desde un proceso de microsegmentación antes que mediante parámetros generales como el género o la edad. Para ser rentables es necesario entender este nuevo orden.

El poder está en el consumidor: Las nuevas tecnologías y el acceso en todo lugar y momento que dispositivos como un smartphone suponen han dado un poder único al consumidor, fenómeno que no puede ser ignorado.