La cantidad de marcas que se han sumado a acciones para combatir el COVID-19 y dar solución a las necesidades generadas por esta crisis sanitaria se cuentan en miles, y la empresa detrás de Regio es la última que ha sorprendido con un cambio radical en su línea de producción.

Y es que la Essity, compañía detrás de marcas como Tena o Saba acaba de anunciar la compra de tres máquinas nuevas para crear cubrebocas que, en primera instancia, servirán para satisfacer las necesidades de su plantilla y personal de salud.

De papel a cubrebocas

De esta manera, mediante un comunicado de prensa la empresa Essity indicó que habría comprado tres máquinas nuevas así como el ajuste de dos máquinas ya existentes para la producción de dos tipos de cubrebocas, en donde una parte de la producción se centrará en mascarillas de uso doméstico y otro para uso hospitalario.

La fabricación de estos productos ahora tan necesarios se hará a gran escala en mercados como México, Suecia y Estados Unidos.

Roberto Caballero, vicepresidente de Manufactura de Essity Latinoamérica, detalló en el documento antes mencionado que “la demanda de cubrebocas en la lucha contra el Covid-19 es sustancial y en Essity Latinoamérica nos sentimos muy orgullosos de formar parte de esta inversión en nuestra planta de México para la producción de este insumo. Bajo el escenario actual, contribuir con la sociedad para reforzar las medidas de mitigación contra el Covid-19 es una de nuestras prioridades”.

A decir de la propia compañía, el objetivo de esta iniciativa será proveer, en primera instancia a sus colaboradores y sus familias en todo el mundo con este producto, así como en un segundo momento al sector salud y la sociedad civil.

Cabe destacar que la primera línea inició operaciones en marzo y han iniciado pruebas de la segunda máquina. El resto de las máquinas arrancarán dentro de las siguientes 12 semanas, a decir de lo indicado en el documento.

Negocio a futuro

Aunque la adquisición de estas máquinas y su puesta en marcha surge de una necesidad en donde la marca quiere participar de manera activa, la realidad es que a la larga podría ser una línea de negocio altamente lucrativa.

La demanda de mascarillas y cubrebocas tanto por la sociedad civil como por el sector de salud ha generado un negocio con un potencial, que aunque podría ser momentáneo, es importante.

Basta con reconocer las cifras de crecimiento que reportan algunas firmas ya involucradas en el segmento.

Por ejemplo, el beneficio neto del grupo estadounidense 3M, que fabrica mascarillas de protección N95, registró un repunte 45 por ciento en el primer trimestre del año respecto al mismo periodo del 2019, impulsado por la alta demanda de ese material médico, lo que se tradujo en un beneficio neto de mil 290 millones de dólares en los tres primeros meses del año, según un comunicado publicado por la empresa.

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