De cómo “Rápidos y furiosos” recuperó el paso y se convirtió en una saga

Carlos Andrés Mendiola es un storyteller del marketing, creador de marcas, apasionado del cine y orgulloso promotor de México. Profesor investigador del Tec de Monterrey. Coordinador del movimiento Motivos para amar a México y autor de varios libros.

Con el estreno de “Rápidos y furiosos: Hobbs & Shaw”, la saga e incluso, ahora, el universo, “Rápidos y furiosos” cumple 18 años que incluyen nueve películas, una más en producción y al menos otra en preproducción, una posible serie de televisión y 5 billones de dólares, y contando, en la taquilla mundial. En pocas palabras, Universal comprendió, tras algún traspié, cuáles son las columnas que sostienen, construyen y consolidan su franquicia.

En principio, podrían identificarse dos etapas o fases, si se prefiere la terminología Marvel, de la serie. Cuando se estrenó “Rápido y furioso” en 2001, el filme se mercadeó principalmente por su género, destacando la acción, stunts espectaculares y mujeres atractivas. La historia era muy simple y se ha visto en muchas otras películas: un policía se infiltra en un “mundo peligroso” (las carreras clandestinas de autos) para desenmascarar a un criminal. En realidad, no había nombres famosos, aunque sí potencializó a sus actores principales: Vin Diesel, Paul Walker y Michelle Rodríguez; el primero y la tercera incluso provenían del cine independiente. El presupuesto era reducido, de 38 millones de dólares, y la recaudación superó los 207 millones de dólares. Una secuela era lógica y así llegó dos años después “+ Rápidos + Furiosos”. La fórmula era la misma, el presupuesto mayor (76 millones de dólares) y la taquilla también (236 millones de dólares), aunque quizás no en proporción. Vin Diesel era ya una estrella y no regresó (eran los años en que protagonizó con éxito “xXX”, “A Man Apart” y “Crónicas de Riddick”). Una tercera fue autorizada y así llegó, tres años después, ya sin actores conocidos, “Rápido y furioso: Reto Tokio”; la novedad era el cambio de locación y nuevas proezas a realizarse (autos que se “deslizan”). Este es el momento clave de la franquicia. La película había costado más (85 millones de dólares) y recaudado menos que sus antecesoras (158 millones de dólares), una tendencia común en secuelas de este tipo y que significa que la fórmula se ha desgastado y que es momento de terminarla (el caso de “Men in Black Internacional” este año, por ejemplo, pero en la lista figuran “El transportador”, “Robocop” y hasta “Terminator”).

“Rápidos y furiosos” llegaría en 2009. En cierta forma, se trataría de un “relanzamiento” o reboot pues si bien no se borró lo anterior por darle un nuevo inició, sí se redefinieron los elementos medulares que serían y se convertirían en la base de su éxito. El eslogan dictaba: “New Model. Original Parts”. Diesel, Walker y Rodriguez estaban de regreso. En esta ocasión, desde el tráiler, la película se enfocaba en el lazo afectivo que une a los personajes centrales y enfatizaba que, a su manera, se han convertido en una familia. La siguiente entrega introduciría a Dwayne “The Rock” Johnson, un actor en ascenso y hoy en día probablemente la principal figura de acción, como Hobbs. Consolidaba el juego del gato y el ratón, donde Hobbs, un agente de policía, perseguía a Toretto (Diesel) y O’Conner (Walker, quien se había cambiado de bando). Dos aspectos más resultarían claves: se integran personajes de “Reto Tokio”, enfatizando que es un mismo “universo” y se “mata” a Letty (Rodríguez), mostrando que hay consecuencias. Precisamente este último elemento, descubierto en una escena post créditos, sería la base para la sexta entrega, “Rápidos y furiosos 6” donde gran el eje central estaba en recuperarla y entender qué le había pasado; algo similar sucedería en la octava, aunque siendo Toretto el personaje que se alejaba de su familia. Desde la sexta acuñaron la frase “You don’t turn your back on family” (no le das la espalda a tu familia) que ha continuado. Mención especial merece la séptima entrega, siendo ésta la que muestra la salida de Paul Walker tras su fallecimiento. Si bien la estrategia de marketing evitó explotar de más el hecho de que era su última intervención, sí aprovechó el elemento melancólico, le rindió homenaje y reforzó la premisa de la familia, pues el personaje se retira justamente para proteger a la suya. Y claro, el sumar a actores de renombre como Charlize Theron o Helen Mirren, también ayuda.

Resumiendo, “Rápidos y furiosos” entiende que los elementos que la sostienen son simples: acción (carreras de autos, peleas, explosiones y trucos “imposibles”) y familia (relaciones familiares reales, construidas, instintos protectores, malentendidos y reconciliaciones). La mezcla de ambos, bajo la idea