David vs Goliat: “El valor de los todos”

Por: Alejandro Castañeda
Twitter: @elaprendiz55

No puedo menos que maravillarme al ser testigo del como tres disciplinas pujantes de nuestro tiempo: sociología, economía y tecnología, se han unido para formar un fenómeno excepcional, liberador y lleno de innovación mismo que ha sobrevolado -con sus tecnológicas alas- el planeta cambiando la realidad de las personas y los países que ha tocado a su paso.

Antes de contarles a qué me refiero, les diré que hace muchos años tuve la oportunidad de escuchar una magnifica conferencia sobre tecnología. Usted me dirían, hemos asistido -presencial o virtualmente- a muchas conferencias sobre tecnología: TED talks, sólo por mencionar una de ellas.

¿Qué hay de especial en ello?. En aquel entonces; en los albores de la computación socializada (interconectada), realmente la disponibilidad de éstas era limitada.

El asunto es que, en aquella charla, el disertante se expresó como todo un “Nostradamus” (pero sin crípticos e indescifrables símbolos) del futuro. ¡Si, del futuro, pero no del futuro tecnológico! sino, del futuro social que la tecnología habría de develar e impulsar y, para dar cuerpo a su tema, se lanzó narrando uno de los primeros casos de “sociocentrismo” que yo había escuchado.

Apple, recién acababa de lanzar al mercado su iPod y, ese producto, aún en estado cuasi-embrional, había debutado con grandes éxitos, aunque, con enormes deficiencias específicamente en el estado de la batería, en otras palabras, ésta, se calentaba y la vida útil de la misma era cortísima, con la desgracia de que ésta, no podía (aún ahora) ser cambiada como en los dispositivos de otras marcas.

El conferencista narró el caso de un chico norteamericano que, agraviado, se quejó de este asunto escribiendo un email a Apple Corp de Cupertino CA solicitando se le cambiara la dichosa batería, misma que no fue tomada en cuenta por la empresa. El chavo, completamente insatisfecho, insistió obteniendo el mismo resultado. ¡Goliat no estaba para Davides de poca monta, estorbosos y marrulleros!.

Armándose de ingenio y paciencia, nuestro héroe escribió correos a todo mundo contando el caso; sugiriendo no adquirieran el producto y solicitando que el mismo comunicado fuera reenviado a cuanta persona conocieran y… así se hizo. El tema se convirtió en “viral”. La prensa tomo cartas difundiendo el asunto hasta que Apple recapacitó y atendió la demanda premiando (como siempre lo hacen las magnánimas corporaciones) al chico para tapar el pozo. Pero Apple cambió y de ahí en delante, seguro tembló ante la posibilidad de cualquier otra afrenta de esta naturaleza.

Fue en esa reunión que escuche, en ese contexto y por primera vez, las palabras “egocentrismo”, “sociocentrismo” y “viral”. El poder del uno (ostentador del poder) vs el poder de muchos (sencillos y hasta humildes) unidos por una causa. Si bien, no es ésta una idea nueva, más bien es una ya clásica expresada por primera vez en Grecia, seguida por una pléyade de pensadores de todos los tiempos llegando hasta la independencia americana, la revolución francesa, la mexicana y la bolchevique.

Sin embargo, AHORA, estas ideas se hacían posibles gracias a la voz escrita y  replicada de un chico que por medio de “esa palabra” -que viaja a través del ciberespacio- expresaba su descontento, como diría Alberto Camus “Un Hombre Rebelde”. Chorros de agua ha pasado bajo ese puente; el mundo ha cambiado horrores desde entonces sin embargo, lo mas importante de todo; lo verdaderamente fundamental, fue que el mundo cambió gracias a la tecnología bien usada.

Luego vinieron los “chateos”, “Facebook“, “Skype“, “Twitter“, “Instagram“, “Youtube“. Los celulares se equiparon con cámaras y micrófonos. Más adelante, y como consecuencia, cayó el gobierno de Mubarak, de Gadafi, del tirano gobierno sudanés y, hasta del Director de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

Levantó África del norte el vuelo impulsado por las alas de las convocatorias -vía las redes sociales- para reunirse en… esta o aquella plaza a fin de fortificar el rechazo social a la injusticia. El mundo, consternado, miraba las imágenes tomadas desde modestos celulares determinando, para siempre, como el “sociocentrismo” de los muchos, hacia caer el “egocentrismo” de los que opriman.

No puedo menos que maravillarme al ser testigo del como tres disciplinas pujantes de nuestro tiempo: sociología, economía y tecnología, se han unido para formar un fenómeno excepcional.

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