Una entrevista de trabajo es quizá uno de los momentos más agobiantes para cualquier profesionista. Todo parece ser juzgado por el reclutador y una mala respuesta o una mala postura pueden ser suficientes para perder la oportunidad de ocupar un gran puesto de trabajo.

Los resultados de algunas investigaciones dejan en claro lo angustiante que puede ser para una persona este necesario proceso de reclutamiento.

Una investigación firmada por el Departamento de Psiquiatría del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, señaló que para el 92 por ciento de los adultos, las entrevistas de trabajo son causa de altos índices de ansiedad.

Bajos niveles de éxito

La angustia derivada de este encuentro profesional crece aún más cuando se ponen sobre la mesa los datos de desempleo en algunos mercados así como las tasas de éxito que los candidatos tienen en relación con estas entrevistas.

Ganar la atención y capitalizarla es el reto; sin embargo, pocas veces se consiguen resultados positivos. De hecho, un estudio indica que si no obtienes la atención de un reclutador con tu currículum en menos de 6 segundos, estás perdido, mientras que desde USA Today indican que de cada 100 jóvenes que se presentan a una entrevista de trabajo, 70 de ellos no recibe la tan esperada “segunda llamada”.

Con esto en mente, saber que contestar a cada pregunta es básico y aunque esto dependerá de cada encuentro en particular, lo cierto es que existen algunos cuestionamientos que son frecuentes y comunes en una entrevista de trabajo.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) informó que durante este año en México la tasa de desempleo suba a 3.7 por ciento para llegar a 2.2 millones de personas desempleadas.

El sueldo ideal: ¿cómo responder?

Una de las preguntas más temidas por cualquier candidato sin duda está relacionada con el sueldo ideal. Cuando un reclutador pregunta “¿cuál es tu expectativa de sueldo?”, son más las dudas que surgen y el temor de contestar correctamente, que las respuestas claras sobre el tema.

Y es que la disyuntiva parte de un principio básico: Si bien dar una respuesta que favorezca a la empresa puede mejorar la oportunidad de quedarse con el empleo ante la flexibilidad de la compañía para pagar lo que vale tu trabajo, también es cierto que la respuesta debe debe beneficiar los intereses del prospecto.

Encontrar un equilibrio no es nada sencillo. Por un lado, desde la empresa, se evalúan las posibilidades que la organización tiene para contratar al talento en cuestión y la rentabilidad de dicha colaboración, al tiempo que se califica cómo se valora así mismo el propio candidato y su trabajo.

Apuntar a un sueldo muy alto, puede poner al candidato en una posición inalcanzable para la empresa; no obstante, si se apuestes por un salario bajo, se perderá margen de negociación al tiempo que puede depreciarse el trabajo propio.

4 recomendaciones a considerar

Si bien la respuesta será tan correcta en función de las necesidades y expectativas de cada puesto, candidato y empresa empleadora, lo cierto es que existen algunas recomendaciones a considerar para mejorar las probabilidades de éxito al momento de contestar a tan importante pregunta:

Conoce los salarios del sector

Es difícil saber cuánto cobrar por un trabajo que aún no se ha empezado a hacer. Sin embargo, conocer la situación del mercado servirá para encontrar algunos parámetros sobre lo que puede considerarse un salario bajo, en promedio o muy alto.

Así resulta de gran utilidad hacer una pequeña investigación en la que se conozcan los salarios de colegas o compañeros del gremio que tengan un puesto similar al que se busca. De igual manera, estos sueldos deben entenderse por región y ciudad ya que en muchos empleos, la ubicación geográfica es factor para determinar el salario.

Negociación flexible

Es posible que la mejor respuesta no sea dar un número concreto. Es decir una respuesta como “mi salario ideal es flexible, siempre y cuando vaya acorde a mi experiencia” o “estoy dispuesto a negociar cuando tenga más detalles sobre las labores que tendré que asumir” son un buen ejemplo.

La idea es poner sobre la mesa un ambiente de negociación flexible, en el que la empresa se vea facilitada para proponer y el candidato a adaptarse sin perder, ni ganar, sólo para recibir lo justo.

No más del 20 por ciento

Un cambio de trabajo siempre busca mejorar alguna condición que, la mayoría de las veces, se relaciona con la compensación recibida. En este sentido tomar como referencia el último salario percibido es un buen inicio.

No obstante, si lo que se busca es aprovechar el cambio para percibir un poco más, lo más recomendable es aumentar sólo entre el 15 y 20 por ciento, considerando que a mayor salario, las responsabilidades tienden a ser más elevadas.

Monetiza tus competencias

Aunque suene frío, los candidatos deben destacar sus capacidades para monetizar el valor que pueden representar para la empresa al corto, mediano y largo plazo.

Se trata de darle valor a las capacidades, conocimiento y experiencia que el profesionista posee, por lo que una respuesta al estilo “con mis 15 años de experiencia y los logros que he obtenido en este tiempo, mi salario ideal oscila entre A y B” sería bien recibida, claro sin caer en el egocentrismo.