Crisis de nostalgia de un Baby Boomer

Es cierto que México tiene los mismos problemas de antaño, generaciones de pobreza, corrupción, atraso educativo; sin embargo las dinámicas de comunicación son diferentes en todo

Estamos pasando tiempos complejos de buenas intenciones en escenarios cambiantes. Un nuevo gobierno excedido en expectativas, sobre observado, con objetivos de cambios profundos que al parecer fueron pensados para algunas décadas anteriores. Es cierto que México tiene los mismos problemas de antaño, generaciones de pobreza, corrupción, atraso educativo; sin embargo las dinámicas de comunicación son diferentes en todo.

¿Acaso se construye una conciencia nueva del “ser mexicano”? Creo que no, que la identidad del país también es un ingrediente perenne más o menos definido con matices por región; quizá todas estas variables giran sin orden y complican la labor de entender por dónde empezar, el gobierno de AMLO sabe lo que quiere, pero no entiende cómo comunicarlo a toda la nación, se atora en intenciones por el lenguaje de otro tiempo. Respeto mucho a mi paisano oriundo de Monterrey, Alfonso Reyes, creo que es muy bueno recordar la historia, sin embargo en estos tiempos de síntesis, una iniciativa como la Cartilla Moral, corre el riesgo de ser denostada en un medio tan frívolo como Twitter.

SimpliciDaT

En la actualidad el concepto simplicidad se resume a Data; es fundamental entender los números acerca de las conversaciones en el ciber espacio, toda acción de aleccionamiento o comunicación, debe estar respaldada por información y tendencias. Bajo este principio, hoy en día, por ejemplo, es moralmente mejor visto ser positivo que ser religioso; el pueblo mexicano no está exento al crecimiento del ateísmo a nivel mundial, aunque es un síntoma; el signo es “la negación a lo antiguo”; ni el regreso de los líderes Baby Boomers como AMLO o Donald Trump puede desplazar la idea de que lo viejo no funciona, aunque sea una lástima en momentos tan decisivos.

AMLO intenta con su Cartilla retomar los valores fundamentales, sin entender que hoy esos valores cambiaron de etiqueta y de representantes. No me atrevería a deducir quienes pueden ser los portavoces de esos pilares cívicos, pero si me queda claro que un documento elaborado para principios del siglo XX dista mucho de la necesidad de construir una nueva conciencia mexicana. Quizá lo menos malo de su estrategia es re ilustrar a los héroes y heroínas nacionales con plumas actuales, léase bien “heroínas”.

Utracrepidarios

El efecto que resulta de todo lo anterior, es una guerra en grandes cantidades de bytes por toda la red, chairos, derechairos, fifis, chayoteros, parece que estoy reescribiendo la “Chilanga Banda” del Café Tacuba; todos enardecidos contra sí mismos y sus diferencias. AMLO y su poca capacidad de ser conciso con sus objetivos, solo son un pretexto para atacar en una pelea sin reglas.

Aunque es interesante ver fenómenos de comunicación en el mundo digital, lo que está sucediendo excede la mofa y se torna pernicioso. Mi humilde sugerencia para este gobierno en materia de comunicación es promover solo un principio de Alfonso Reyes “Mi respeto a la sociedad, y el de cada uno de sus miembros, para los demás, es lo que hace posible la convivencia de los seres humanos”. Se habrá ganado en diálogo si para el fin del sexenio más de un cibernáuta logra entenderlo ¡Hasta el próximo martes!