Cosas que debes evitar en tu estrategia de influencer marketing

Antes que ventas, los anunciantes piensan que el marketing con influencers es efectivo para expandir el reconocimiento de la marca.

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Foto: Bigstock

El influencer marketing mantiene su crecimiento y los anunciantes recurren a él como una manera efectiva y creíble a la vez en un momento de maduración de la industria que exige parámetros más precisos para conocer su verdadero valor.

Antes que ventas, los anunciantes piensan que el marketing con influencers es efectivo para expandir el reconocimiento de la marca, generar engagement, alcanzar nuevos públicos objetivos y aumentar contenido generado por el usuario para la marca.

A la hora de planear una campaña de marketing digital, los anunciantes creen que las opciones correctas para obtener el mejor ROI pasan por utilizar embajadores o influencers para posicionar a la marca y difundir sus valores, y publicidad online con opciones de Social Ads y SEM o programática.

Sin embargo ¿sabes qué no debes hacer?

Contenidos poco originales

Los influencers pueden promocionar una gama casi infinita de productos y servicios. Lo que hay que plantearse es cómo van a recibir eso sus seguidores. Es importante para tu estrategia la cooperación entre los influencers y las marcas.

Los microinfluencers, proporcionan a sus seguidores un contenido especialmente relevante para su target. 

Además de las publicaciones regulares, la interacción personal es un criterio de éxito. El influencer tiene que dar una visión auténtica y genuina de su vida, de una historia o de un momento.

En ese sentido, las nuevas funciones de chat y las funciones de imagen en movimiento garantizan una comunicación inmediata y directa con los seguidores.

Por eso puede ser más interesante para los anunciantes confiar en una variedad de micro-influencers creativos y de menor alcance, en lugar trabajar solamente con grandes influencers. También sería bueno permitir a los influencers una mayor libertad creativa en el briefing.

Hacer un mal branded

Es fundamental no dejarse llevar por el entusiasmo a la hora de elegir a los influencers.

Cuando se planifican campañas, un planteamiento prometedor es que el influencer elige una colaboración que encaje con su estilo de vida, estrategia y seguidores. Nadie conoce tan bien a sus followers y su capacidad de interacción como el propio influencer.

Esta autoselección ofrece un alto grado de “brand fit” y genera relevancia en términos de contenido, algo que es indispensable para el éxito de la estrategia.

Los influencers deben aportar puntos de contacto relevantes con la marca, más allá de los posts antiguos de su feed.

La medición y el cálculo de la colaboración en función de las impresiones reales dirige el enfoque desde el alcance potencial indefinido hasta el target realmente alcanzado. Además, la tasa de engagement es ahora mismo el KPI más utilizado para medir el éxito.

Etiquetar contenido patrocinado

Antes del influencer marketing, y antes de Instagram, los famosos ya hacían campañas de publicidad con contratos millonarios. Pero el consumidor podía identificar que se trataba de un contenido publicitario.

Lo que resulta más confuso es el uso de sus cuentas personales para hacer alarde de las ventajas de ciertos productos, pues podría tratarse de publicidad encubierta.

Por otra parte, las redes sociales tampoco permiten este tipo de prácticas, y así lo reflejan en sus políticas de uso. Además, los análisis han demostrado que los mensajes correctamente etiquetados como anuncios se perciben como más fiables y son más populares.

Evitar fraudes

La compra de seguidores y el tráfico generado por robots, que favorecen el engagement, y la falta de transparencia en la contabilización del alcance son la parte oscura del marketing de influencers. De hecho, el fraude de los falsos followers está aumentando.

Es necesaria una profesionalización de la industria para contener la imagen negativa inicial y garantizar la transparencia.

La industria y el propio Instagram deben darse cuenta de que sólo un canal libre de fraude es un canal amigo de la publicidad.