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¡Corre, Forrest, corre!

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“Corre corre por el boulevard, corre corre sin mirar atrás…” Eso cantaba Flans mientras entretenían a sus fieles seguidores “Siempre-en-domingueros”. Hoy, esa invitación a correr forma ya parte de la vida común. Esta tendencia es clara por los cientos de maratones o carreras que ocurren en todos lados.

Por Arturo Mora
Twitter: @morawar

“Corre corre por el boulevard, corre corre sin mirar atrás…” Eso cantaba Flans mientras entretenían a sus fieles seguidores “Siempre-en-domingueros”.
Hoy, esa invitación a correr forma ya parte de la vida común. Esta tendencia es clara por los cientos de maratones o carreras que ocurren en todos lados.

Antes, los más conocidos entre la gente común y corriente eran los maratones de Nueva York o el de Boston, inclusive el de la Ciudad de México o la tradicional Carrera de San Silvestre.

Ahora hay carreras por todos lados. Todas ellas patrocinadas o con la presencia de marcas que tienen que ver con el deporte, o no, simplemente por relacionarse con esta actividad.

Carreras de todos motivos y donde todos quieren formar parte de este moda: Disney, Marvel, HSBC, Cinepolis, Mcdonalds, Powerade, Adidas, Nike, Martí, Cartoon Network, American Express, Bancomer, Starbucks. Podría llenar páginas con todos los nombres de empresas y marcas que están involucradas tan solo en México.

Una verdadera moda que están buscando aprovechar las empresas para mostrarse como instituciones que están preocupadas por la salud, el medio ambiente, por involucrarse con una buena causa, por ejemplo, para crear conciencia en las personas acerca del cáncer de mama u otra problemática social o de salud. Tarde o temprano ven sus beneficios al ser relacionadas como empresas con conciencia social.

Y no solo estás empresas se van a ver beneficiadas. También, económicamente, los fabricantes de equipo deportivo ven sus ganancias. Porque ya no se trata de tener unos tenis cualquiera, unos pants viejos y una camiseta de algodón para correr. Ahora, para poder hacer esa actividad, se requiere de equipo más sofisticado. Playeras aerodinámicas, bandas elásticas, calcetas o calcetines especiales, relojes, gorras, GPS (¡¿GPS?!), lentes, monitores cardiacos, muñequeras, playeras y shorts especiales. En fin, y alguna otra cosa habrá de la cual no estoy enterado. ¡Ah! Y bebidas energetizantes.

Es un nuevo tipo de consumidor/usuario. Sus compras y su estilo de vida están íntimamente relacionados con esta actividad. Que está influyendo inclusive a nivel cultural, porque hasta en el lenguaje influye. Algunos no se hacen llamar “corredor”, sino que se hacen llamar “Runner” (¿más chic, ¿no?).

La tendencia no queda solo en los corredores usuales. De acuerdo a un estudio de All About y De la Riva Group, hay una microtendencia que le llaman “Fun Racers”. Personas que participan en carreras de obstáculos para la convivencia y diversión, poniendo a prueba su fortaleza física y mental.

Aquí, la resistencia y el trabajo en equipo es fundamental. Se está hablando de convivencia y juego y no practicar el deporte de manera tradicional.

Cito textual el estudio de All About: “Cada vez más los consumidores buscan convertir todo en un juego y de hecho cualquier actividad se puede ludificar ofreciendo una experiencia que los saque de su rutina diaria y al mismo tiempo, les permita socializar, compartir con familia, amigos y hasta con desconocidos”.

La cultura del deporte se expande y me parece muy bien. También que las empresas y marcas lo aprovechen, pues es un nuevo mercado que se puede explotar. Ahora, que porque suceda eso y que miles de personas vayan con la “marea de la moda”, eso no quiere decir que yo lo haga también. De ahí el origen de mi panza de barril.

Un día tuve que correr estando yo metido entre una multitud de vendedores africanos que hacían su negocio pirata en la Plaza del Sol en Madrid. Mientras curioseaba viendo los discos, vi que venían corriendo hacia mí un gran grupo de estos vendedores piratas. Ojos desorbitados y cara de espanto, corriendo y cargando su mercancía. Comencé a correr con ellos formando parte de la muchedumbre, como si nos estuviera persiguiendo una manada de leones en plena sabana de Uganda. Metros después me di cuenta que mi carrera era inútil, pues yo ni era vendedor pirata ni me perseguía la policía.

De ahí me había convencido que, como en algún lado habré leído, si me ves corriendo es porque me vienen persiguiendo, así que corre tu también.

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