• Previo al final de la Segunda Guerra Mundial, Japón dominó por años a la población de Corea del Sur

  • La guerra comercial entre ambas asiáticas haría más difícil a EEUU lidiar con riesgos como China y Corea del Norte

  • En los últimos meses, la inversión extranjera directa de la isla nipona en Seúl se ha reducido en más de 50 por ciento

Los Estados Unidos (EEUU) se meterán de lleno en otro conflicto. De acuerdo con AP, el gobierno de Corea del Sur le ha pedido intervenir en la guerra comercial que sostiene con Japón. Según el primer ministro coreano, Kang Kyung-wha, las amonestaciones niponas podrían perturbar las cadenas de suministro globales. E incluso dañar la cooperación multilateral entre los tres países.

Kyung-wha habría tenido una llamada telefónica con el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, al respecto de la guerra comercial Corea del Sur-Japón.  El funcionario habría aceptado facilitar la comunicación diplomática entre Seúl y Tokio a través de EEUU. A pesar que se han ya pactado reuniones con las autoridades niponas, no se espera que relajen su postura económica.

¿Por qué EEUU no debe meterse a una guerra comercial ajena?

El conflicto entre Japón y Corea del Sur no es nuevo. Más allá de que se extiende varios siglos atrás, también se ha recrudecido en las últimas semanas. Hace unos días incluso se planteó que esta guerra comercial podría poner en riesgo el negocio de marcas como Samsung. Ya desde mayo pasado la isla nipona estaba mostrando una propensión a cerrarse a inversiones extranjeras.

Sin embargo, pedir que EEUU sea el árbitro en una guerra comercial suena contraproducente. En su propio conflicto con China, la potencia solo ha hecho las cosas peor para todos los involucrados. Marcas en todos los bandos están sufriendo las consecuencias del bloqueo. Y aunque ha conseguido algunos logros, el gobierno norteamericano no ha podido acabar con el conflicto.

Por otro lado, Japón parece reacio a terminar la guerra comercial con Corea del Sur. Si EEUU se involucra, es posible que tenga que tomar partido con alguno de sus aliados. Y no son pocas las marcas que dependen de materiales o productos de ambos países. Anotarse en la lista de naciones non-gratas de cualquiera sería una decisión poco sabia. Así que la administración de Trump tal vez debería reconsiderar su postura ante el conflicto asiático.