• Hasta el 31 por ciento de las personas ha presentado su renuncia alguna vez antes de los primeros seis meses

  • Una nueva contratación puede tardar hasta dos años en alcanzar el nivel de productividad que su predecesor

  • Apenas nueve por ciento de los directores más senior creen que la rotación laboral es un problema urgente

Si bien muchas veces se puede concebir a las marcas como organismos con identidad propia, son el resultado del trabajo de miles de personas. Es justo la colaboración y esfuerzo de estos individuos que les permite a las compañías existir y prosperar. Pero, por la misma naturaleza humana, no es poco común que surjan conflictos internos en estas organizaciones. Una de sus consecuencias más comunes es estos pleitos es la renuncia de algún colaborador.

De hecho, la renuncia es un fenómeno bien estudiado. Según Bonusly, solo en Estados Unidos (EEUU) más de tres millones de personas abandonan sus plazas de trabajo cada mes. Por su parte, Clear Company apunta que los millennial esperan cambiar de empresa al menos una vez cada entre uno y tres años. A eso debe sumarse lo que apunta Quantum Workplace: encontrar un reemplazo significa costos de hasta nueve meses de salario en dicha plaza.

Así pues, la renuncia de un colaborador valioso es un fenómeno notablemente común y muy costoso para las compañías. Pero es particularmente grave en marcas de alto renombre o cuando el incidente se da entre los rangos más altos de la organización. Esto puede dar a entender que hay una crisis más profunda dentro de la empresa. Algo que definitivamente no queda bien ante el resto de la industria y el público, como bien lo ha sabido Nissan por meses.

Nissan, afectada por otra renuncia entre sus rangos

De acuerdo con AP, el nuevo director ejecutivo de la automotriz anunció su renuncia hace unas horas. Hiroto Saikawa, que entró a la marca para sustituir a Carlos Ghosn, se vio involucrado la semana pasada en un escándalo de sobrepagos que incluía a otros ejecutivos de Nissan. El experto juró que pasaría la batuta del liderazgo de la compañía a las “nuevas generaciones”. Asimismo, lamentó no haber podido resolver los retos en los que se encuentra la empresa.

La marca señaló que las acciones por pagos indebidos de Saikawa y otros miembros de su panel de directores no son ilegales. Sin embargo, sí señaló que se buscará que los ejecutivos repongan el dinero a la compañía. Al respecto de la renuncia del director general, se espera que sea efectiva a partir del próximo 16 de septiembre. Un mes después, se espera ya tener un nuevo experto en la posición de CEO. La búsqueda, apuntó Nissan, ya está en marcha.

Oportunidades de una renuncia escandalosa

Varias marcas han tenido salidas poco honrosas de sus ejecutivos y administrativos más influyentes. A finales de junio pasado, Jony Ive abandonó Apple para fundar su propia agencia de diseño independiente. Una semana después, el presidente ejecutivo de BMW anunció su renuncia después de fracasar en levantar las ventas de la automotriz. También Netflix y el gobierno de López Obrador sufrieron importantes pérdidas, en marzo y julio respectivamente.

Sobrevivir a una renuncia parece una tarea fácil. Al final, solo es cuestión de encontrar una persona capaz de realizar el puesto que quedó vacante. Sin embargo, sobra decir que en una marca de talla internacional, es mucho más complejo. En primera instancia, no es fácil cubrir u puesto de alto nivel, debido a que pocas personas externas tienen la preparación para cumplir estas tareas. Promover a un elemento interno, en medio de una crisis, podría ser arriesgado.

Una renuncia en medio de un escándalo es la oportunidad que la marca tiene para demostrar que está comprometida con un cambio. En este sentido, es mejor encontrar a un experto con una experiencia y reputación que dé a entender a la industria que se está tomando un nuevo camino. Por supuesto, encontrar un perfil tan específico no es algo fácil. Pero también puede darle un impulso a la reputación de la marca, si la corrección se hace rápida y eficazmente.

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