Cómo puede tu marca aprovechar el marketing olfativo

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Imagen: Bigstock

Nuestra memoria es capaz de recordar más de 10 mil aromas diferentes, en contraste sólo reconoce 200 colores. Esa cifra da muestra del potencial del marketing olfativo.

El olfato puede definir si un consumidor compra tu producto o servicio. Es determinante en un punto de venta físico y probablemente no lo estás aprovechando como deberías.

Según la Universidad de Rockefeller, de Estados Unidos, el ser humano recuerda uno por ciento de lo toca, 2 por ciento de lo que escucha, 5 por ciento de lo que ve, 15 por ciento de lo que degusta y 35 por ciento de lo que huele. Ese porcentaje mayor es el que predomina y por ende, una mayor área de oportunidad para las estrategias.

Además, biológicamente, el olfato, el sistema límbico y las emociones son un “equipo” y por ello es que abarca tantas posibilidades en los consumidores.

¿Vale la pena?

Algunas marcas manejan perfectamente el tema, sobre todo aquellas que han patentado su olor. Lancaster y Stradivarius son dos ejemplos de marcas que patentaron su aroma en las tiendas físicas. ¿Alguna vez has detectado que huelen de una manera en que otras tiendas no? Ambas marcas tienen la fórmula para oler de una forma determinada y que nadie más pueda realizarla en sus tiendas.

¿Esta inversión realmente vale la pena? Ya vimos lagunas cifras interesantes sobre el olfato, pero lo que es aún una señal más clara de que funcionan es que empresas de ese tamaño desembolsan grande cantidades de dinero para diseñar un olor que las defina.

También, en las marcas de comida se puede explotar esta característica porque de acuerdo con un estudio publicado en The Journal of Social Psychology, el olfato es tan poderoso que -por ejemplo- el olor a pan recién horneado, aumenta la amabilidad en las personas 25 por ciento.

Esta es una manera en la que puedes aprovechar el marketing olfativo. También una compañía como WeWork puede ofrecer entre sus valores más importantes a quienes rentan sus oficinas, un aroma que motive a los empleados. Por ejemplo, si una compañía aromatiza un ambiente de trabajo, reduce un 20 por ciento los errores de los empleados y aumenta un 15 por ciento la productividad.

Si la marca no lo hace, debería. Aunado a esto, es importante recordar que una marca personal y comercial se define por todos los elementos que la componen y tener un aroma peculiar define mucho mejor a la marca.

Sí funciona

Por si pareciera poco todo esto, el marketing olfativo también impulsa a las marcas a resultar más familiares, pues un estudio de la marca Ambi Pur, indicó que el 46.3 por ciento de la población reconoce que volver a oler algo familiar influye más que volver a verlo o escucharlo. Es decir que el olfato abre otras dos puertas importantes: que vean al producto o servicio y que quieran escuchar de él.

Estimaciones de Point of Purchanse Advertising International revelan que en un viaje promedio al supermercado, de unos 40 minutos aproximadamente, el consumidor tiene acceso a cerca de 50 mil productos, de los cuales adquiere una media de 50, lo que supone que a cada producto elegido dedica cerca de cinco segundos de su atención, y si esa atención es atraída por olores, aumenta su efectividad.

El consumidor da una oportunidad a las marcas de que lleguen a él con un simple movimiento, pero falta que las compañías la tomen y de forma adecuada, pero por lo pronto sabemos que una estrategia prolonga 15 por ciento la permanencia del consumidor, que al sentirse en un ambiente agradable, se quedará unos minutos más viendo productos o buscando qué comprar.

Además, conocemos que los esfuerzos enfocados en lo visual están saturando las estrategias con el 84 por ciento, se acuerdo con cifras de Olfabrand. Entonces hay que renovar y qué mejor que por el olfato.