Cómo programar el éxito de tus nuevos proyectos

El emprender un nuevo proyecto siempre existe la posibilidad de “fracasar” en lo que te propones. ¿El fracaso es parte de la vida? Depende lo que entiendas por el término. Lo cierto es que, hay ocasiones en que, a pesar del empeño, preparación o intención, las cosas pueden no salir como lo deseas.

Por otro lado, hay que darse cuenta que la única forma que garantiza en un 100% el fracaso es el no hacer nada para lograr lo que quieres, por lo que en la medida en la que seas capaz de iniciar y sostener una acción dirigida hacia el resultado que deseas, incrementará enormemente tus posibilidades de conseguirlo.  

¿Sabes cuáles son los factores que determinan el resultado en algo que emprendes? ¿Has considerado alguna vez cómo incrementar tus probabilidades de éxito? Primeramente, hay que entender que cada caso es un caso y por lo tanto no existe una receta “de cocina” para el éxito. Lo que es cierto es que sí existen ciertos factores que al entenderlos y saberlos aplicar puedes incrementar drásticamente tus posibilidades de éxito:

ACTUAR

Por actuar me refiero a emprender una actividad empoderada por la intención. Como lo mencioné anteriormente, la principal causa del fracaso de una idea o proyecto es la inhabilidad para iniciarlo (por la causa que quieras), mientras que el tener la capacidad de comenzar una acción sostenida, empoderada por una fuerte intención que le dé sentido, es el primer paso que abre camino a todo lo demás.

ENFOCARSE

Una sola cosa a la vez, con todo el interés. Ya he tocado este punto varias ocasiones. Entre más enfoques la energía que le dediques a una cosa, mejores resultados puedes esperar. Entre más cosas quieras abarcar, más dividirás tu atención, tu energía y tu tiempo, diluyendo así la fuerza que le imprimes a cada una. 

PERSEVERAR 

El arranque no lo es todo. La capacidad de sostener una acción es igual (o más) de importante que iniciarla. Es decir, mantener un esfuerzo continuo en el tiempo, enfocando atención y energía de calidad en el proyecto o acción que realices es esencial para que fructifique. Una gran cantidad de “fracasos” se originan por la incapacidad del actor para sostener por un período prolongado sus esfuerzos. 

APRENDER

El aprendizaje es la posibilidad que tenemos para transformar un fracaso en éxito. No conozco una sola persona cuyo “porcentaje de bateo” sea del 100%. Todos, absolutamente todos, en este planeta nos equivocamos. Así que, saber identificar cuando un proyecto no va a fructificar es un paso más sutil pero igual de esencial. El mismo Edison lo mencionó: “No he fracasado, solamente descubrí 1000 formas de no hacer una bombilla”.  Como te puedes dar cuenta, esta es una cuestión meramente de la perspectiva desde la que evalúas o abordas tus resultados.

DESAPEGO

El éxito siempre va de la mano con una dosis moderada de desapego, el cual implica saber cuándo perseverar y seguir empeñándose al 100% hasta conseguir lo que queremos y cuándo soltar (en una tarea que sabemos que no fructificará). El desapego no implica darse por vencido, sino abrirse a nuevas posibilidades, desechando simplemente “lo que no sirve”.  Hay que recordar que, aunque los obstinados son los que generalmente consiguen lo que otros no, siempre están abiertos a nuevas formas para conseguir lo que desean. En pocas palabras, hay que saber identificar nuestro verdadero propósito y diferenciarlo de la forma de hacer las cosas.

Entender pues que, el “éxito” es el estado mental desde el que siempre obtenemos algo positivo sin importar el resultado de lo que hacemos, es imperativo. Tener en mente la vacuna IEPAD (Intento, Enfoque, Persistencia, Aprendizaje y Desapego), puede conceder una ventaja significativa a la hora de emprender cualquier cosa que desees. 

¿Cómo incrementas tus posibilidades de éxito en las cosas que te propones? ¿Sabes sacar algo positivo de un fracaso? Espero que te esta columna te sea de utilidad en ésta época en la que es tan común emprender nuevos propósitos. Te invito a que participes y sigas la conversación en Twitter: @carlosluer. ¡Nos seguimos leyendo por aquí!