¿Cómo logró un asesino en masa difundir ideología neonazi desde prisión?

“Neonazi busca alma gemela”, un clasificado bastante extraño como para no notarlo en un periódico, más si quien lo escribe tiene su dirección en un centro penitenciario de alta seguridad por matar a 77 personas en 2011.

Anders Behring Breivik, el militante político ultraderechista acusado de asesinato en el campamento juvenil del Partido Laborista en Noruega, fue puesto en aislamiento, debido a que está tratando de difundir su ideología desde la cárcel, afirmó este miércoles el gobierno de ese país.

En abril de 2016, un juzgado de primera instancia condenó al estado noruego “por violar” el artículo 3 de la Convención Europea de Derechos Humanos, que prohíbe la tortura y el trato inhumano o denigrante, aunque lo absolvió de vulnerar el derecho a la vida privada.

En el segundo día de juicio a raíz de la apelación del Estado contra su condena, el fiscal general, Fredrik Sejersted, explicó que Breivik seguía el plan descrito en el manifiesto que difundió justo antes de la matanza.

“Terminó con la fase de combate activo y ahora prosigue su proyecto en calidad de ideólogo para formar redes”, aseguró.

“Tenemos motivos de pensar que desgraciadamente el proyecto ideológico de Breivik transcurre como lo tenía previsto”, agregó.

El gobierno noruego, culpable por tratos “inhumanos” contra Breivik en prisión, justificó este miércoles la restricción de los contactos del neonazi con el exterior porque trata de difundir su ideología desde prisión, incluso mediante anuncios clasificados.

El fiscal Sejersted negó que se hayan violado sus derechos humanos en el juicio de apelación por las condiciones de su régimen penitenciario, según reportes del diario The Norway Post.

El ultraderechista, de 37 años, contempló incluso la posibilidad de utilizar “anuncios clasificados románticos” como medio de difusión ideológica dado que su contenido está altamente protegido por la Corte Europea de Derechos Humanos, según una de sus cartas.

“En principio, considero la redacción de anuncios de citas como una actividad tan pasada de moda que debería ser un delito”, escribió Breivik en una carta dirigida a simpatizantes en agosto de 2015, de la que Sejersted leyó algunos fragmentos.

En prisión disponía de tres celdas donde puede ver televisión, jugar videojuegos y hacer ejercicio físico, pero fue sometido a un prolongado aislamiento.

Breivik fue condenado en agosto de 2012 a una pena de 21 años de reclusión que puede ser prolongada indefinidamente siempre que se considere una amenaza.

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