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Cinépolis vende 99 por ciento menos: el entretenimiento necesita algo más que ser digital

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Entre el 25 de marzo al 6 de septiembre Cinépolis vendió apenas un millón 960 mil boletos, lo que se traduce en una 99 por ciento menos.

El mundo del entretenimiento está a punto de vivir un cambio radical, en donde la pandemia obligará a marcas como Cinemex y Cinépolis ha reinventar sus modelos y estructuras de negocio.

Cuando menos de momento y en el mediano plazo, este tipo de entretenimiento se modera a las salas de hogares mexicanos, ante el temor de los clientes y las bondades descubiertas en los sistemas de streaming durante el periodo de confinamiento.

Una baja de 99 por ciento 

Y es que en comparación con el año pasado, casi la mitad de los mexicanos aseguran que reducirán su visita a cines, bares, antros cafeterías y restaurantes, según un nuevo sondeo realizado por la consultora EY.

Esta encuesta afirma que, cuando menos en lo que concierne a los cines, el 21 por ciento de los consumidores esperará aún tres meses más para visitar estos complejos.

Ante estas tendencias, las grandes operadoras de salas de cine en México han visto caer de manera una antes vistas sus ventas y visitas.

De acuerdo con datos de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica en su reporte final del 2019, en el país existen 7 mil 616 salas de cine, de las cuales 3 mil 988 pertenecen a Cinépolis, 3 mil 055 a Cinemex, 62 son propiedad de Citicinemas, 80 están firmadas por Cinebox; 14 por Cinemagic y 417 son de otros competidores.

Considerando el peso de Cinépolis y Cineme para la industria nacional es de resaltar que ambas firmas han registrado pérdidas por más de 10 mil millones de pesos ante una pobre venta de apenas un millón 960 mil boletos de cine registrada entre el 25 de marzo al 6 de septiembre.

De manera puntual, y en voz de Alejandro Ramírez, CEO de Cinépolis, en este periodo la marca vendió apenas un millón 960 mil boletos, lo que se traduce en una 99 por ciento menos de los 188 millones 865 mil entradas que colocó en el mismo periodo del año anterior. En taquilla equivale a una perdida de 10 mil 222 millones de pesos.

Esto sucede aún cuando, a decir del vocero de Cinépolis, han reabierto el 72 por ciento de los conjuntos cinematográficos del país, lo que se traduce en 686 conjuntos de los 953 existentes, y el 70 por ciento de las salas del país que son 5 mil 266 de 7 mil 524.

Mientras una pierden, otras ganan

Mientras las salas de cine padecen esta baja afluencia, la realidad es que los servicios que ofrecen entretenimiento en casa crecen viento en popa.

Como era de esperarse el streaming es el gran ganador. A decir de los datos del Instituto Federal de Telecomunicaciones, en México ha poco más de 10 millones de suscriptores a este tipo de servicios, lo que se traduce en un alcance de más de 25 millones de personas.

El avance de este sector no sólo se mide en alcance; el tiempo usuario que es capaz de concentrar es importante y va en aumento.

Del total de los usuarios de estas plataformas, cuatro de cada diez ve un capítulo de una serie al día. La proporción incrementa a cinco de cada diez si del grupo de 25 a 34 años se trata. 

En este juego Netflix es el ganador indiscutible. El servicio de Los Gatos, California ocupa entre el 80 y 90 por ciento de la cuota de mercado del país.

Más allá de la “experiencia completa”

Este crecimiento solo es una ejemplo más que pone sobre la mesa la necesidad de los cines por reinventar su negocio en donde si bien el brinco a digital es importante no necesariamente es la salida.

Si bien las plataformas en streaming han crecido en popularidad, lo cierto es que casos como el de Mulán reflejan que el consumidor no está del todo dispuesto a ceder su entretenimiento a este terreno.

Este fenómeno se conoce como “el dolor de pagar” término que fue acuñado hacia 1998 por George Loewenstein y Drazen Prelec, el cual hace referencia al malestar que se produce en el consumidor cuando gasta dinero y que, de manera natural tiene un impacto en la satisfacción del cliente.

Tomando como referencia el caso de Disney y Mulán existen dos aspectos sobre los cuales se evalúa el precio sugerido para el estreno en digital y que ha generado especial revuelo.

El primero es la idea de la experiencia “completa” que se vive en una sala de cine, misma que aunque se ha intentado replicar desde casa, tiene elementos con los que el streaming no puede competir.

El segundo, estaría ligado a la naturaleza propia de Disney+ que como todas las plataformas de streaming ofrece un catálogo amplio de series y películas que se pueden disfrutar en casa por un precio mucho menor al que se deberá de pagar por el estreno.

Este fenómeno abre una oportunidad única para las salas de cine, mismas que aunque no pueden ignorar el impulso en digital, deberán de trabajar más en la experiencia que ofrecen dentro de sus salas de cine un activo con el que desde el imaginario del consumidor Netflix no puede competir.

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