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Cinco aspectos que debes cuidar en una presentación remota

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Las presentaciones remotas, a distancia o virtuales, como se denominan ahora, se han convertido en cosa de todos los días

Las presentaciones remotas, a distancia o virtuales, como se denominan ahora, se han convertido en cosa de todos los días. Si bien en un principio se abordaban casi como una llamada telefónica, la nueva realidad ha estimulado el uso de este recurso y son parte ya no solo de nuestra vida cotidiana, sino de la manera de hacer negocios.

En el camino hemos aprendido protocolos, normas y habilidades que permiten tener un mayor control en una presentación. Nos hemos familiarizado con cuestiones técnicas, desde la importancia del ancho de banda, la manera de operar el micrófono y hasta como colocar un fondo virtual. Hemos entendido también como conducir una reunión, cómo pedir la palabra, cómo mandar un mensaje o cómo incorporar imágenes a la pantalla.

Sin embargo, estamos aún en el desafío de lograr que nuestra audiencia no pierda la atención o el interés en nuestra presentación, luchando con aquellos que aprovechan atenderla sin tener activa su cámara, hasta quienes aprovechan la ocasión para realizar otras tareas. El reto entonces está en nuestra capacidad de mantener una audiencia atenta y esto solo se logra a través de una presentación de impacto.

Con el trabajo remoto y las conexiones virtuales en continuo desarrollo, vale la pena descubrir cuál es el enfoque más cómodo y atractivo para las presentaciones virtuales. A continuación, cinco consejos sobre cómo exponer con confianza y afirmar una presencia sólida de forma remota.

  1. Controle sus expresiones. Cuando presentamos de forma remota, es posible que las personas nos estén mirando a la cara y si utilizamos lámina, ni siquiera eso, por lo que el lenguaje corporal se centraliza en los sonidos. Como resultado, el tono y la inflexión de la voz juegan un papel mucho más importante en la presentación. Por ello conviene hablar despacio y usar pausas para dramatizar partes críticas de la presentación, aplicar las reglas de la eufonía y cuidar el paralenguaje.

Controlar la respiración y respirar desde el abdomen permite hablar más lentamente ya que los pulmones tienen más aire. Al respirar más profundamente, es factible bajar el tono de la voz. Estudios muestran que los expositores con voces más profundas tienen más probabilidades de persuadir a su audiencia. Es recomendable grabarse antes de la presentación y escucharla y, mejor aún, si alguien está dispuesto a escucharla.

  1. Mire a la cámara. Parece obvio, pero no lo es. Acostumbramos de manera natural ver la pantalla y no dirigir nuestros ojos a la cámara. Sabemos sobre la importancia del contacto visual, los estudios demuestran que las personas que mantienen el contacto visual son percibidas como más dominantes, lo que puede ser un medio para demostrar autoridad y establecer liderazgo.

Por ello es importante enfocarse en la cámara, no en su propia cara o las diapositivas. En un principio puede parecer extraño, pero logrará que su audiencia tenga una conexión más profunda, pues sentirá que les está hablando directamente.

  1. No pierda la compostura. En una presentación en vivo, estamos habituados a hacerlo de pie, lo que permite ocupar un espacio físico y valernos de la comunicación no verbal. Al presentar de forma remota, tendemos a descuidar nuestra postura, no solo por el hecho de hacerlo sentado, si porque no somos del todo visibles para los presentes.

Tener control sobre la comunicación corporal ayuda a ser consciente sobre el mensaje que se transmite y puede revelar características y emociones que pueden funcionar en favor de lo que se está diciendo.

  1. Vístase correctamente. Durante esta pandemia hemos visto escenas jocosas y hasta vergonzosas provocadas por no ataviarse de manera adecuada. Es muy tentador mantenerse “cómodo”, utilizando una camiseta, unos pants y hasta la pijama. Vestirse profesionalmente es una oportunidad de distinguirte e inspirar más interés en el tema.

Si bien no creo que sea el factor más determinante, ya que nuestra actitud o el tono de voz van a proyectar mucho más sobre nosotros que nuestro atuendo, al hacerlo de manera remota se convierte en un elemento que incide. Los asistentes no solo le toman más en serio al estar bien vestido, sino que también puede asumir un papel principal más fácilmente cuando al vestirse de manera apropiada.

  1. Ilustre su mensaje. Las presentaciones virtuales pueden resultar áridas y hasta monótonas. Trate de incorporar elementos que enriquezcan la pantalla, presentando apoyos visuales bien producidos y variados, más allá del texto, recurrir a gráficos, ilustraciones y videos. Romper la monotonía de la presentación ayuda a mantener conectada la audiencia y a que la presentación resulta memorable.

Ser eficaz cuando se presenta de forma remota se ha convertido en una cuestión clave para gran parte de los negocios que dependen de la conexión en persona, incluso, en esta era inmensamente digital. No importa cuál sea el motivo para comunicar, en ese momento será percibido como un líder. Cuando se está detrás de la seguridad de una computadora o una cámara web, siempre hay que tomárselo en serio.

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