Cenas de relacionamiento, una actividad disruptiva con grandes beneficios

Hace algunos días, organizamos una cena de relacionamiento; se trata del encuentro de personas de diferentes industrias, cargos y funciones; en este caso, altos ejecutivos y directivos de grandes empresas. El común denominador en estos eventos es que nadie se conoce entre sí.

El objetivo de estas reuniones es hablar sobre un tema específico, con un anfitrión experto en contenidos de interés general, como invitado. En esta ocasión, el tema que nos unió fue la disrupción, guiados por el experto Mario Borghino, autor del libro “Disrupción más allá de la innovación”, que menciona los 7 algoritmos disruptores: cuando se quiere hacer disrupción hay que enfocarse en el problema, la tecnología, la estrategia, el valor, el concepto, la simplicidad y el commodity.

Como ya lo he comentado, el relacionamiento es la oportunidad de conocer gente y ampliar nuestra red de contactos para que el día de mañana podamos ayudar a quien lo necesita o acercarnos a alguna de esas personas si la necesitamos. No consiste sólo en generar negocios, en diversos momentos a lo largo de la vida, requerimos los datos de alguien o de algún lugar, por ejemplo, un buen restaurante en determinada zona, un abogado, incluso, hasta un buen libro y seguramente alguno de nuestros conocidos podrá apoyarnos presentándonos a alguien que pueda ayudarnos o brindándonos una valiosa recomendación.

Es importante estar consientes de que también debemos estar en la mejor disposición de ayudar; es ahí cuando el relacionamiento cobra mayor fuerza. Esta es la riqueza de este tipo de reuniones: relacionamiento puro que facilita ayuda entre todos los asistentes, ya que más allá de aprender y convivir, se generaron vínculos de amistad y de apoyo mutuo.

Por otro lado, el contenido de la cena fue increíblemente interesante ya que, la disrupción es un tema que está presente en la mayoría de los sectores de negocios. Durante la reunión se comentaron, definieron y analizaron varios de los conceptos interesantes que aparecen en el libro de Mario Borghino; aquel que es disruptor es un fanático de mercado, es decir, se enfoca más en el mercado y menos en el producto.

Sin duda, las empresas que alcanzan el éxito, están dirigidas por líderes enfocados en las necesidades de sus consumidores, hoy un día, no puedes poner toda tu atención y centrar tus estrategias en cómo crees tú que debería ser el producto o servicio que ofreces; es crucial hacer social listening, encuestas, actividades de soft launch, etc. para saber cuáles son las necesidades y deseos reales de tu target; sólo así podrás acercarte a la cima.

Es común escuchar que muchas personas quisieran tener un líder disruptor, pero ¿qué es en realidad?, en esta cena lo definieron como aquel que es un creador de genios; el que es capaz de identificar personas con un gran talento, enfocarlas y dirigirlas para generar proyectos grandiosos.

Hay empresas que se pasan horas tratando de ser disruptivas, sin percatarse de que sí son de manera improvisada, sin grandes planeaciones. Por ejemplo, anteriormente, contrataban personal enfocados en función de sus antecedentes, hoy en día las cosas cambiaron gracias a la tecnología que brinda herramientas para pre evaluar, analizar y calificar a los candidatos para un puesto. Hoy la clave es contratar a alguien que demuestre tener potencial suficiente para a aportar conocimiento y nuevas ideas a la institución; su historia no es tan relevante.

Otro ejemplo de disrupción que se da de manera natural es la inclusión de los millennials al mundo laboral. Estas generaciones han cambiado la manera de hacer las cosas, obligando a modificar la manera de comunicarnos y de trabajar. Sobre este tema hubo muchas opiniones acerca del miedo que tienen los millennials a las personas que no pertenecen a su generación, y viceversa, el constante cuestionamiento de personas mayores acerca de cuál es la verdadera aportación de este grupo de personas y las diferencias laborales entre ambos.

Hacer disrupción es tomar riesgos, aceptarlos y asumirlos sabiendo que, al momento de intentarlo, pueden presentarse fracasos, pero eso no debe ser razón suficiente para detenerse. Hay que seguir buscando nuevas disrupciones y como ejemplo es el empresario que busca emprender constantemente, busca cosas nuevas y diferentes por lo que quiero invitarte a que te atrevas a hacer cosas diferentes, a ser disruptivo.

Las cenas de relacionamiento son una excelente estrategia y herramienta de crecimiento personal y profesional, además, ayudan a mantener informados a los asistentes, aprenden cosas nuevas y, sobre todo, conocen nuevas personas y se relacionan entre sí. Las cenas de relacionamiento son, además, una oportunidad de generar relaciones duraderas de apoyo profesional mutuo que, en muchos casos, rompen la barrera y llegan a convertirse en verdaderas amistades. No dudes en poner en práctica las cenas de relacionamiento como parte de sus actividades profesionales; los beneficios te sorprenderán.