Captura de ‘El Chapo Guzmán’: ¿Un respiro para la marca país?

A través de un mensaje publicado vía Twitter esta tarde, el presidente de la República Mexicana, Enrique Peña Nieto, aseguró que después de casi seis meses de su fuga fue capturado Joaquín Loera, mejor conocido como ‘El Chapo Guzmán’.


Este acontecimiento puede representar un respiro para la marca país, misma que luego de la segunda fuga del capo mexicano, se vio afectada en términos de confianza y credibilidad relacionados con el gobierno.

Para ponerlo en contexto, vale la pena mencionar que una encuesta realizada por el diario Reforma entre el 23 y 29 julio del año pasado, arrojó que luego de la segunda fuga del narcotraficante sólo el 34 por ciento de las personas aprobaba las acciones e imagen del presidente del país, cifra que hace sentido si se considera que el 80 por ciento de los mexicanos aseguró en aquel momento no creer en la versión oficial sobre el escape de ‘El Chapo Guzmán’.

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La noticia de la segunda fuga de “El Chapo” fue tendencia en Twitter y trending topic globalcon más de mil 125 millones 219 mil impresiones en la red social.

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Aunque la captura del delincuente pudiera ser un aliciente para mejorar la percepción de la marca país, es cierto que conseguir está ansiada meta demanda una estrategia mucho más estructurada y global, más que hechos asilados, mismos que si bien tienen un impacto importante, no aportarán nada al branding de México si no funcionan en una línea de coherencia y constancia.

Y es que si se considera lo reportado en la última edición del Índice de Marca País firmado FutureBrand, aunque México ocupa la 40 posición del ranking a nivel mundial en cuanto a conocimiento de marca con una calificación de 80 sobre 100 puntos, lo cierto es que se encuentra en una paradoja en la que obtiene dicho reconocimiento no necesariamente por razones positivas.

Con indican algunas conclusiones de este reporte: México “tiene mucho camino por recorrer” ya que “el crimen organizado alrededor de los cárteles y el tráfico de droga, la violencia que emana de ellos y la percepción de corrupción, generan un combo que no colabora en una percepción positiva”.