• En 2017, Burger King consiguió mil 650 millones de dólares en ingresos a escala internacional

  • La publicación original que denunció su comercial racista ya alcanzó más de siete mil interacciones

  • Para finales de 2018, se estimaba que la cadena de comida tenía poco menos de 18 mil restaurantes en el mundo

Si hay una marca que no teme generar controversia para sus fines publicitarios, es Burger King. Como la segunda compañía de hamburguesas más valiosa del mundo, constantemente diseña nuevas estrategias de marketing para ganarle a su principal competidor, McDonald’s. En marzo, pidió a sus clientes en Brasil “quemar” anuncios de su rival para ganarse productos gratis. Pero en su último proyecto comercial, la marca podría haberse pasado de la raya.

A través de Twitter, un grupo de usuarios está reclamando a Burger King por un nuevo comercial para Nueva Zelanda. El corto anuncio fue colocado en Instagram para la población vietnamita del país. Retrata a un grupo de comensales que trata de comer una hamburguesa con palillos. Es clara que la intención de la marca era pintar un escenario cómico y ridículo. Pero el público no se ha tomado la representación de la compañía con tanta gracia.

Varias personas calificaron las acciones de la marca como una forma de racismo no tan sutil. Hasta ahora, ni Burger King ni Y&R, su agencia en Nueva Zelanda, han respondido ante la controversia del comercial. Algunos usuarios de la red social, además de expresar su molestia, incluso teorizaron que tal vez fue una decisión consciente para generar discusión alrededor de la empresa. Otros más simplemente afirmaron que dejarían de consumir en sus locales.

Otros ejemplos de racismo casual en un comercial con efectos “cómicos”

Desafortunadamente, no es la primera vez que una marca comete el error de pensar que burlarse de otras culturas podría ser beneficioso para su marca. Un ejemplo notable es el de Dolce&Gabanna. En noviembre pasado, pusieron a una modelo a intentar consumir comida de otros países con palillos. Así como en el comercial de Burger King, la situación se pintó con una intención cómica. Y evidentemente, generó molestia en muchos segmentos.

También Heineken cometió el error de crear un comercial con una temática sutilmente racista. El anuncio muestra a un grupo de personas de color en la barra de un bar. El cantinero arroja la cerveza por la barra, que pasa de largo a todos los clientes afroamericanos. Finalmente llega a las manos de una chica de tez más blanca. El desafortunado eslogan del anuncio fue: “A veces, entre más clara, es mejor”. La cervecera también recibió comentarios negativos.

Dove también cometió una equivocación muy similar. La compañía de belleza emitió un comercial para una crema fue considerado racista por varios usuarios. En él, una modelo afroamericana se quita la blusa y, súbitamente, es reemplazada por una mujer caucásica. La yuxtaposción, aunque no fue intencional, daba a entender que la crema ayudaría a aclarar la tez de las mujeres. Asimismo, parecía sugerir que un color más blanco es estéticamente más agradable.

Finalmente está el error de H&M. La compañía, en su línea para niños, utilizó modelos para sus diferentes suéteres. Por desgracia, en el material promocional utilizó a un joven afroamericano para un producto con la leyenda “el mono más genial de la selva. Este comercial fue visto, una vez más, como una insinuación racista hacia la población negra. Una buena parte del público entendió que la marca estaba equiparando a este segmento con los animales.

El error de Burger King

Con este comercial, la cadena de comida rápida no solo perdió reputación de marca ante un considerable segmento de la población. Asimismo, está demostrando que todavía no está en contacto con los grandes temas del planeta. Lo anterior podría generarle significativos problemas económicos. De acuerdo con un reporte de Edelman, hasta el 64 por ciento de los usuarios toman decisiones de compra basados en la posición de las marcas ante problemas socioculturales.

Es decir, si una compañía toma una mala postura, o se rehúsa a hacerlo, más de la mitad de los consumidores la “castigarán” por eso. Es lógico suponer que, si una marca trivializa algún tema relevante para su público (como es el racismo) en un comercial, también puede esperar que sus ventas resulten afectadas. No significa que Burger King no pueda seguir haciendo anuncios cómicos y aventurados. Pero sí implica que debe aprender a desarrollar una sensibilidad cultural más sólida.